¿Dónde está la colección de arte de Pablo Escobar?

El narcotraficante colombiano compró una enorme cantidad de obras para lavar el dinero obtenido de la venta de cocaína.

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El narcotraficante Pablo Escobar con uno de sus hijos.

El chaval que empezó robando lápidas en el cementerio de Medellín para pulir los grabados y revenderlas acabó siendo el criminal más famoso y rico del mundo. En su lista de 1987, la revista Forbes incluyó al narcotraficante Pablo Escobar con un patrimonio de 3.000 millones de dólares (siguió siete años más en el ranking) nacido de los 7.000 millones de dólares de beneficios (libres de impuestos) que su cártel había obtenido entre 1981 y 1986. Tan imaginativos fueron los envíos de cocaína a Estados Unidos y Europa como la forma de recibir las montañas de billetes que ganaba a cambio. Una de ellas, quizás la más desconocida, la compra de obras de arte.

La existencia de la colección está envuelta en el misterio, pero un trato entre un empresario británico residente en Dubai y un sueco de 28 años que actúa como representante de la familia Escobar la ha devuelto a la actualidad. Según un reportaje de The Hollywood Reporter, Olof Gustafsson prometió una comisión de 150.000 dólares al empresario, amigo de la familia Picasso e identificado con las iniciales D.H., por realizar un catálogo de las obras y ayudarle a ponerlas en el mercado. Entre ellas, cuadros de Pablo Picasso, Cy Twombly y Camille Pissarro, entre otros.

El narcotraficante Pablo Escobar en una corrida de toros.

La extraña pareja dio inicio a la operación. Gustafsson llegaba a Dubai con algunas de las obras -en un principio, no dijo que hubieran pertenecido a Escobar- y D.H. buscaba casas de apuestas y marchantes que pudieran autentificarlas. Sotheby’s y Christie’s se negaron desde un principio, pero otras casas europeas se mostraron más receptivas. En total, una lista de 200 piezas de dudosa autenticidad y procedencia.

Según conversación entre Gustafsson y el empresario, citada por The Hollywood Reporter, “hay entre 4.000 y 6.000 obras escondidas en un almacén de la selva colombiana”. Pero el asesinato en México de un productor de la serie de ficción Narcos va a cambiar el guion de la historia. Gustafsson se destapa como portavoz de Roberto de Jesús Escobar Gaviria, hermano del narcotraficante, para negar cualquier vinculación de la familia Escobar en el suceso. Al conocer el vínculo, D.H. decide abandonar la aventura y deja Dubai después de recibir amenazas. Preguntado por The Hollywood Reporter, Gustafsson niega que haya querido vender ninguna obra de arte. La colección vuelve a esfumarse.

El pintor y escultor colombiano Fernando Botero.

En 2010, el periodista colombiano José Guarnizo Álvarez, publica una historia sobre un marchante de arte que decía haber sido citado por Escobar en su finca Hacienda Nápoles para que diera validez a algunas de las obras. The Hollywood Reporter busca confirmación de la colección entre las autoridades policiales de Los Ángeles: “sí, hemos oído rumores de su existencia, pero nunca hemos podido verificarlos”.

Según el portal Artnet, Escobar poseía obras de, entre otros, Dalí, Picasso y Fernando Botero, el pintor y escultor colombiano nacido en Medellín. Tras la muerte en 1993 del hombre más buscado del mundo, algunos de sus cuadros aparecen entre las posesiones del narcotraficante. Botero dice estar escandalizado y niega cualquier relación con él. En 1999, el propio Botero pinta “La muerte de Pablo Escobar”. Una figura gorda, a su característico estilo, tirada en un tejado y agujereada por las balas. Si la colección sigue en la jungla colombiana la conservación es un desastre. Uno más de los tesoros escondidos por Escobar que, como los montones de sus billetes enterrados por toda Medellín, acabará comido por las ratas y la humedad.