‘Osito’ Escobar: “Si mi hermano viviera, lo vuelvo a ayudar”

Jueves, 8 de Octubre de 2015
osito escobarEl hermano del fallecido líder narco del Cartel de Medellín, Pablo Escobar, hablo por primera vez con un medio argentino en el programa ‘Tiempo de Valientes‘ de Radio Jornada FM 91.9.

El número 2 del Cartel de Medellín, desde su casa de fin de semana en Manizales, habló de todo, de su relación con el hijo del capo narco, del atentado que sufrió en la cárcel, de sus excéntricos lujos y de los mitos que envuelven la figura de Pablo Escobar.

-A 20 años de la muerte de tu hermano Pablo, ¿cómo vivís este momento donde tu nombre vuelve a estar en boca de todos?

Bien, tranquilo, voy al colegio a buscar a mis hijos, me junto con amigos, vengo a ver mis caballos en Manizales, en mi casa de recreo.

 -Hablando de Manizales, ¿cómo es la historia de tu caballo “Terremoto de Manizales”

Terremoto fue el mejor caballo de paso fino en el mundo. Nació en esta ciudad, cerca de esta finca donde estoy, en una de mis propiedades. Esta ciudad ha tenido varios problemas, entre ellos, hace muchos años Manizales sufrió un terremoto que destruyó la cúpula de la Catedral y hubo una explosión que arrasó con una población, donde murieron mas de 50 mil personas en 1985. Cuando el caballo tenía 6 meses, voy a una misa en la ciudad, cuando finalizó el Padre pidió que rezáramos un Padre Nuestro en memoria de las víctimas del terremoto de Manizales. Ahí dije “Quiero que ese sea el nombre de mi caballo” y a todo el mundo le decía que el caballo había sido bautizado por el Padre que ofició la misa.

– ¿Cuánto te llegaron a ofrecer por el caballo?

El caballo cuando empezó a competir, le ganaba a todos los campeones del mundo y empezó a valer entre 3 y 5 millones de dólares, pero nunca lo quise vender. A los años de haber ganado la última competencia a nivel nacional, a los 20 días de una exposición, el caballo fue secuestrado por 45 días, donde la policía con una tijera le cortó los testículos. Luego, cuando salgo de la prisión me pongo a pensar qué hacer con el caballo, porque lo había llevado a una clínica a tratar de curar sus heridas, el caballo termina muriendo. Yo me puse en la odisea de intentar clonar el caballo con el único fin de recuperar la genética para la caballada del Paso Fino Colombiano. El primer clon del caballo nace muerto. A los meses, el segundo clon nace bien y a la fecha tengo cinco hijos de ese clon, esperando que tengan la misma genética. El valor del tratamiento es de más o menos 1 millón de dólares, porque era una exclusividad.

-Pasaron ya 20 años de la muerte de tu hermano, ¿qué recuerdo tenés de él?

Tengo demasiados recuerdos de él. Sobre todo cuando eramos muy pobres, donde caminábamos 4 horas para ir al colegio. Un día, volviendo, él tenía unos 7 años, yo 9, mi madre nos había regalado para comprar un helado para partir entre los dos. Cuando hacíamos la fila para comprar el helado que íbamos a compartir, a un niño del colegio de nosotros, se le cayó el helado a un charco, entonces mi hermano me mira y me pregunta si le regalábamos el helado a ese niño. Ese día me di cuenta de lo que nosotros podíamos empezar a hacer por la humanidad, en cómo ayudarle a la humanidad.

-Hablamos con Andrés Parra, quien personificó a Pablo Escobar en la serie El Patrón del Mal, y nos comentaba esto, que al preparar el personaje tenía esa dualidad de un hombre muy querido por los más humildes y muy perseguido por los más poderosos…

El error más grande que cometió mi hermano fue haberse metido en la política. Cuando iba a ser elegido Congresista de la República de Colombia, me llamó y me preguntó cuántas personas tenía para aportar para que votáramos por él, yo le dije que ninguna. Entonces me preguntó: “¿Usted no va a votar por mi?”; le respondí que ni iba a votar por él ni por ningún político, porque a mi la política no me gusta. Lo entendió, me dio un abrazo y se fue.

-Lo de ustedes fue un intento de revolución contra el pueblo estadounidense? (En referencia a comentarios de la serie)

No, no, no. Eso no fue así, el mercado en ese momento era en los Estados Unidos. Eso son anécdotas que inventan en el mundo periodístico. No conocen nuestra historia, entonces en la serie la rellenan con historias de ficción.

-Hablando de ficción y realidad en frases de Pablo Escobar. En la serie y en el libro (La Parábola de Pablo) se hace referencia a que Escobar decía que prefería una tumba en Colombia a una cárcel en los Estados Unidos. ¿Considerás que Pablo Escobar se suicidó o fue asesinado?

Él se suicidó. Yo tengo las fotos, tengo el informe y tengo todo en mi poder. Un médico al que mi hermano ayudó a que pudiera estudiar, asistió a la necropsia de mi hermano. Al tiempo, cuando salí de prisión, vino a visitarme y me dijo “Roberto, quédese tranquilo. A su hermano no lo asesinaron, él se subió al techo, con la mano izquierda hizo la V de la victoria y con la mano derecha se pegó un tiro debajo de la oreja que le traspasó a la otra oreja”. La mano la tenía llena de pólvora. En varias ocasiones él dijo que prefería una tumba en Colombia que un calabozo en los Estados Unidos.

-¿Has podido leer el libro de tu sobrino, Sebastián Marroquín (nombre con el que se radicó en Argentina), “Mi Padre Pablo Escobar”?

No, la verdad que no. No me gusta leer libros que producen mentiras, que producen rabia, que producen tristeza. Me parece que uno no debe engañar a la gente solo para vender y conseguir dinero, sabiendo que hay muchas historias verdaderas que se pueden plasmar. No es correcto que hable mal de su padre para poder vender un libro. Yo nunca hablo mal de alguien de mi familia.

-En ese libro se lo acusa a usted y a su madre de traición…

Mis abogados están preparando una demanda en su contra por esas palabras que dijo de que mi madre había traicionado a su propio hijo. Cómo voy a traicionar a mi hermano si estaba en una cárcel de máxima seguridad y mi hermano estaba en la calle. Si yo hubiese trabajado con la DEA, a mi hijo Nicolás no lo hubiesen secuestrado, a mi madre no le hubiesen atentado con una bomba, al igual que a mi hermana María. A mí a los 18 días de la muerte de mi hermano me colocaron una carta bomba que casi me mata, que me dejó en una clínica por muchos años. Nosotros sufrimos antes, durante y después de la muerte de mi hermano.

Si mi hermano vuelve a vivir, vuelvo a estar con él y lo vuelvo a ayudar, porque es mi familia.

Nadie le creyó en Colombia, por eso el libro aquí no se vendió.

-¿En Colombia cómo se toma la historia de la familia Escobar?

Normal, yo ando por todo el país tranquilo, voy a los colegios de mis hijos. En Colombia se dejó de ver la serie de Caracol (Canal que trasmitía El Patrón del Mal), porque esa serie esta llena de mentiras.

-Hay dos mitos que dan vueltas por las redes y se han convertido en mitos. En algún momento, en el cumpleaños de tu sobrina, los personajes del Chavo y principalmente Roberto Gómez Bolaños, ¿visitaron la Estancia de Escobar?

No, eso es falso, el Chavo nunca estuvo en ningún cumpleaños…

-¿Y con Maradona jugaron algún partido?

Eh… me reservo porque él está vivo. Yo de personas que estén vivas no hablo. Ni bien ni mal. Mi hermano era gran admirador de Maradona y de Romario. Pablo era amante del fútbol argentino. (…) Cuando nosotros nos fugamos de la cárcel de la Catedral, llegamos a una selva y Pablo tenía una radiecito en el bolsillo y ese día jugaba el equipo Independiente de Medellín (equipo del que Pablo Escobar era hincha), cerca de nosotros pasaba el ejército que nos buscaba y uno de los guardaespaldas de mi hermano nos dijo “Vámonos rápido, que está llegando el ejército”; entonces mi hermano le dijo “Quedate callado que mi equipo está por patear un penal”. Una vez que pateó el penalti, Pablo preguntó a su jefe de seguridad por donde era el camino y este muchacho nos respondió que nos quedáramos callados porque estaban a 50 metros (risas).

Era admirable la tranquilidad de Pablo, él le decía a los muchachos “tranquilos, no corran, se pueden lastimar. Miren para todos lados”.

-Tenían alguna rivalidad con su hermano?

A mí me gustaban los caballos y a él las jirafas, los hipopótamos y otros animales exóticos. Un día, cuando estábamos en la cárcel le dice a uno de sus amigos “vea, Don Roberto gasta millones de dólares en caballos, en comida, jinetes, comprando carros” y yo le respondí que él gastaba millones de dólares comprando camionadas de zanahorias para los elefantes. Entonces todos los muchachos empezaron a reir. Esas son historias que no están en los libros. Yo he escrito dos libros con historias similares, uno es “Rey de Reyes” y “Mi hermano Pablo.”

 -¿Cómo vivís hoy en día?

Vivo normal, vivo tranquilo, con mis hijos, con mi familia, disfruto las fincas con amigos. Muy pocos amigos, porque la verdad, porque después de todo lo que sucedió descubrí que los amigos son muy pocos.

-¿Extrañas los tiempos de excesos, fiestas y dinero?

No. Jamás extrañé el dinero. Ni cuando lo tuve ni cuando no lo tuve. Pienso que el dinero está hecho y que si uno no lo consigue es porque es bruto, la plata está hecha, sólo hay que buscarlo y conseguirlo.

-De todas las personalidades internacionales que conocieron, ¿cual fue la más relevante anécdota que recuerdes?

Yo estuve en Las Vegas con un cantante muy importante de Estados Unidos y del mundo… Yo estuve con Frank Sinatra.

-En lo cotidiano, en el día a día, ¿en qué crees que te haría falta tu hermano?

Yo lo extraño demasiado, no sólo a Pablo, sino a otro hermano que murió, a mi papá, a mi mamá y a mis hijos que murieron en esa guerra cruel que hubo en Medellín en esa época.

-¿Te arrepentís de algo de lo que hicieron?

Uno en la vida lo importante no es arrepentirse. Muchos se arrepienten y cometen los errores. Lo importante no es arrepentirse, sino no cometer los mismos errores.

-¿Cómo fue el atentado que sufriste en la cárcel?

Un guardián de la cárcel, que es quien me puso la bomba a mí, me trae un documento que venía de la Fiscalía de Bogotá, el documento pasó por cinco requisas y una máquina de rayos X. Siempre le pagaba a un muchacho para que buscara mi correspondencia, lo abriera y me lo trajera abierto. Ese día fui yo, como se dice en Colombia, fue mi día bobo. Salgo al patio, veo que mi guardia se va lejos de donde estaba, se lo veía como con miedo, lo vi muy nervioso en el momento previo a la bomba. Abro un poco el sobre y alcanzo a ver un cable verde, volteo la cara rápidamente y estalló la bomba, me reventó los dedos de la mano, los ojos quedaron como dos pasas, tenía sangre en todos lados, no sabía ni dónde estaba, nadie me abría la puerta. El director de la cárcel se demoró más de 3 horas en sacarme y mandarme a una clínica. Yo sabía que no me iba a morir, se lo dije al director de la cárcel.

-¿Cómo ve la mediatización y la exposición que está teniendo “Popeye”? (Popeye era el jefe de sicarios de Pablo Escobar)

Todos los hombres nos equivocamos. Él en este momento está dedicado a cambiar su imagen. Ahora quiere ser un hombre totalmente diferente.

-Muchas gracias Osito, ha sido un placer…

Gracias a ustedes por haberme llamado, la verdad hace muchos años no doy entrevistas, no quería dar entrevistas a nadie, porque la verdad que las entrevistas que uno da, las manipulan con frases que nunca dije para conseguir titulares que no reflejan la realidad.

Nota para Tiempo de Valientes, Radio Jornada, viernes de 19 a 22.

Escuchá el audio completo de la entrevista