Search Results For: luis carlos galan

Condenan al general Maza Márquez por el crimen de Luis Carlos Galán en Colombia

Semana.com / 24 de noviembre del 2016 – 6:25 PM
1. El exdirector del DAS fue hallado culpable y condenado a 30 años de prisión por el asesinato que ordenó el cartel de Medellín al mando de Pablo Escobar. El general Maza Márquez fue detenido en 2013. Su sentencia se ha conocido este jueves.

(más…)

Originalmente publicado en5 noviembre, 2020 @ 3:42 pm

Leer mas >>>

El hijo oculto de Luis Carlos Galán

por DIEGO OLIVARES JIMÉNEZ
Luis Alfonso recuerda haberse enterado del asesinato de su papá, Luis Carlos Galán, en la madrugada del 19 de agosto: nueve horas después de ocurrido. Estaba en casa de sus abuelos maternos, en Facatativá, cuando entró la llamada de su mamá. Tenía 19 años y la noticia lo derrumbó. (más…)

Leer mas >>>

Miguel Maza Márquez: «Yo no cambié la escolta de Luis C. Galán»

Elespectador.com Judicial |18 Ago 2012 –  El proceso contra Maza vuelve y juega
El general (r) Miguel Maza Márquez, único investigado por el magnicidio de Luis Carlos Galán, se defiende y ataca. Se cumplieron 23 años del asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán. Además del excongresista Alberto Santofimio, hoy condenado, el único investigado es el exdirector del DAS general (r) Miguel Maza Márquez. La base de la acusación: debilitó la escolta para facilitar el magnicidio. No obstante, el pasado enero la Corte Suprema de Justicia anuló el proceso porque después de dos años y medio de detención, le reconoció a Maza que tenía fuero y sólo el fiscal en propiedad podía investigarlo. (más…)

Originalmente publicado en15 septiembre, 2020 @ 11:31 am

Leer mas >>>

El sacrificio y la impunidad en el caso Galán

EL ESPECTADOR.COM
La realidad detrás de la ficción: ‘Escobar, el patrón del mal’
Hacia las 8:45 de la noche del viernes 18 de agosto de 1989, segundos después de subir a una tarima situada en la plaza central del municipio de Soacha (Cundinamarca), fue asesinado el entonces precandidato presidencial por el Partido Liberal, Luis Carlos Galán (más…)

Originalmente publicado en6 junio, 2020 @ 8:04 am

Leer mas >>>

Magnicidio de Galán: Familia advierte sobre intervención del Cartel de Cali

Marzo 11, 2013 6:27 am
–La familia de Luis Carlos Galán Sarmiento celebró la decisión de la fiscalía de reactivar el proceso por el magnicidio del líder político y sobre todo el giro que tomó la investigación al dictar orden de captura contra el entonces comandante de la Policía de Soacha, mayor retirado Luis Felipe Montilla Barbosa y el Jefe de la Oficina de Orden Público del DAS, Antonio González Henríquez como coautores de homicidio agravado. (más…)

Originalmente publicado en12 octubre, 2020 @ 5:11 am

Leer mas >>>

El crimen de Galán: magnicidio que marcó a Colombia

 Por:  Noticiascaracol.com

El mayor Luis Felipe Montilla recuerda que pidió refuerzos al entonces coronel Argemiro Serna, pero se los negó. Dice que hubo un plan para ocultar evidencia. (más…)

Originalmente publicado en3 noviembre, 2020 @ 11:51 am

Leer mas >>>

Cómo era Pablo Escobar, el narcotraficante más temible del mundo

Por: Darío Mizrahi /
Se cumplen  años de la muerte del emperador de las drogas, que amasó una de las fortunas más grandes del planeta a fuerza de miles de asesinatos y atentados.

Pablo Emilio Escobar Gaviria nació el 1 de diciembre de 1949 en la ciudad de Rionegro del departamento de Antioquia, Colombia.

Desde el comienzo, la persona que más lo marcó fue Hermilda Gaviria Berrío, su madre. Si bien vivía también con su padre, Abel de Jesús Escobar Echeverri, éste tuvo un rol pasivo en su niñez.

«Su madre era la figura dominante del hogar. Era sobreprotectora, lo cuidaba y lo consentía. Pero sobre todo, le repetía permanentemente que él tenía que saber hacer bien las cosas. Aunque fueran malas, debía saber cómo hacerlas bien», cuenta, en diálogo conInfobae, el criminólogo Germán Antía Montoya, decano de la Facultad de Ciencias Forenses del Tecnológico de Antioquia y estudioso de la vida de Pablo Escobar.

Todos los testimonios de quienes lo tuvieron como compañero en la escuela destacan su liderazgo y su capacidad para hacer negocios, que iban desde el armado de rifas hasta la venta de exámenes. No tuvo dificultades para terminar el bachillerato y estuvo a punto de hacer una carrera universitaria en la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín. Pero su avidez por el dinero rápido pudieron más.

Banner text
No se puede entender a Escobar sin inscribirlo en el período histórico en el que vivió. «Hay que pensarlo en el marco de las circunstancias sociales que existían en la Medellín de los ’70. Fue una época marcada por la caída de un modelo económico basado en la industria textil, lo que repercutió en el aumento del desempleo y el desplazamiento de la población rural a las ciudades», dice el criminólogo.

«Un montón de chicos se empezaron a asentar en la periferia de la ciudad, en zonas caracterizadas por la ausencia cualitativa y cuantitativa del Estado. En ese contexto se empezó a imponer el paradigma de que se podía hacer dinero fácil. Pero no sólo entre los sectores marginales, sino en toda la sociedad», agrega.

Escobar, que era hijo de un ganadero y de una maestra rural, estaba lejos de pertenecer a los sectores más postergados. Sin embargo, tejió una relación muy particular con ellos y desarrolló cierta identificación cuando, siendo joven, su familia comenzó a tener dificultades económicas.

«Su primera actividad criminal -continúa Antía- fue robar lápidas en los cementerios. Luego empezó a dedicarse al hurto de vehículos y autopartes».

Su habilidad para las relaciones sociales le permitió empezar a trabajar como asesino a sueldo para Alfredo Gómez López, conocido como El Padrino, que era uno de los mayores contrabandistas de Colombia. Esto le abrió nuevas puertas y le permitió ingresar al negocio de la droga a través del tráfico de marihuana a Estados Unidos.

Su conversión en el zar del narcotráfico

 AP 163En la década del ’70 comenzó a participar del tráfico internacional de cocaína, trayendo la coca desde Ecuador y Perú para luego procesarla y venderla a Estados Unidos. Hasta que en 1976 se asoció con otros narcos como Gonzalo Rodríguez Gacha, Carlos Lehder y los hermanos Ochoa, y fundó el Cartel de Medellín.

En muy poco tiempo, el grupo logró controlar el cultivo, el procesamiento de la coca, el transporte con camiones, aviones y pistas clandestinas, y el comercio del producto en Medellín, y desde ahí hacia Estados Unidos. Se estima que el cartel llegó a vender el 80% de la cocaína consumida allí.

«La gente suele decir que era muy inteligente -dice Antía-, pero no. Tenía una mentalidad perversa y lo que más llamaba la atención era la gran memoria que tenía. Podía recordar todas las rutas que tenía sobre el Caribe para llevar droga a Estados Unidos. También conocía perfectamente a todos sus pilotos, y la frecuencia con la que realizaban sus itinerarios».

Una de las claves en la consolidación de su imperio criminal fue su habilidad para manejar información. Para saber antes que nadie todo lo que acontecía en Medellín, Escobar fue construyendo una amplia red de informantes.

«Tenía un círculo de choferes de taxis, remises y colectivos que le reportaban desde las terminales de transporte quiénes llegaban a la ciudad y en qué hoteles se hospedaban. En muchos casos, los que venían de Cali (donde funcionaba el principal cartel rival) eran asesinados gracias a esa actividad de seguimiento que le permitían los choferes», cuenta Antía.

Otra muestra de la claridad que tenía para comprender cómo llevar adelante su empresa criminal es su relación con las drogas. Si bien algunos testimonios certifican que consumía marihuana, se sabe que era plenamente consciente de los efectos destructivos de la cocaína que vendía.

«Pudo haber utilizado algunas sustancias en su época de juventud , pero no tomaba drogas adictivas, solo las traficaba. Tenia claros los efectos que podía producir sobre él y sobre su familia. De hecho, tampoco permitía que se drogaran sus lugartenientes, que hacían fiestas y bebían, pero no podían consumir droga», cuenta el investigador.

Su ambición era tan grande que no sólo quería ser uno de los hombres más poderosos del país por el manejo de la economía ilegal, sino que además aspiraba a ser un recocido líder político. En un comienzo su estrategia dio resultado y llegó a ser electo diputado en 1982.

Pero las denuncias que comenzaron a hacer algunos periodistas, particularmente desde El Espectador, de sus vínculos con el narcotráfico desbarataron su plan y lo hicieron abandonar la carrera política. Escobar no perdonaría el daño causado a su imagen por el periódico y no dudaría en vengarse.

El crecimiento irrefrenable de sus negocios con el narcotráfico durante toda la década del ’80 le permitieron alcanzar la mayor fortuna del país, que según distintas estimaciones oscilabaentre los 8.000 y los 25.000 millones de dólares. Incluso llegó a ocupar un lugar en larevista Forbes como el séptimo hombre más rico del mundo.

El máximo emblema de la opulencia con la que vivía era la Hacienda Nápoles, una de las más grandes del país. Funcionaba como su hogar y como su centro de operaciones durante la mayor parte del año.

Además de los lujos más extravagantes, la hacienda albergaba a más de 200 especies de animales exóticos, como hipopótamos, jirafas, elefantes, cebras y avestruces.

La consolidación de un imperio del terror

Escobar construyó su imperio a partir del terror. Cuando alguna persona, sin importar si era pública o privada, lo incomodaba o podía llegar a comprometerlo de alguna manera, no dudaba en mandarla a matar.

Ese terror que infundía no era sólo para sus enemigos. Lo usaba también como herramienta de disciplinamiento para sus propios subalternos y asociados.

«Cuando alguna persona que pertenecía a un cartel enemigo iba a contarle sus actividades y a ofrecerle sus servicios, él la escuchaba y luego la ejecutaba. Estaba convencido de que si era capaz de delatar a sus jefes anteriores, podía delatarlo a él también», cuenta Antía.

Tan grande era su impunidad que asesinó a numerosos referentes de importancia en la lucha contra el narcotráfico, como Bernardo Jaramillo Ossa, Luis Carlos Galán y Carlos Pizarro Leongómez, candidatos a presidente para las elecciones de 1990; Enrique Low Murtray Rodrigo Lara Bonilla, ministros de Justicia; y el comandante de la Policía de Antioquia,Valdemar Franklin Quintero. Además de Guillermo Cano, histórico director de El Espectador, el periódico que más denunció sus delitos. También se deshizo de cientos de jueces, fiscales y policías que pretendieron investigarlo.

«En Medellín llegaron a ser asesinados mil policías por año –continúa Antía. En su perversión no le importaba nada. Podía poner una bomba en un colegio o en una autopista. Eso le permitió infundir un terror tal que el Fiscal General de la Nación no se podía acercar a Medellín, y si lo hacía tenía que ser con vehículos blindados».

Según las autoridades, Escobar fue responsable directo o indirecto de unos 10.000 asesinatos a lo largo de su vida. Muchos de ellos fueron por encargo, pero otros el resultado de salvajes atentados terroristas. Se calcula que en sus más de 250 ataques con bombasmurieron más de 1.000 civiles.

El ejemplo más gráfico de su extrema frialdad lo dio el 27 de noviembre de 1989, cuando en plena guerra contra el Estado quiso dar un mensaje asesinando al candidato presidencial César GaviriaDestruyó con una bomba un avión de Avianca en el que creía que viajaba Gaviria. El político decidió a último momento no tomar el vuelo, peromurieron las 110 personas que sí lo abordaron.

«Otra de sus estrategias -dice Antía- era utilizar como sicarios a menores de edad, ya que en ese momento la legislación no establecía penas para ellos. Con él los jóvenes entraron al mundo del delito«.

Según informes de inteligencia de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá revelados por El Espectador, Escobar llegó a controlar 25 organizaciones armadas de jóvenes que operaban como sus ejércitos privados.

Pero la mejor manera de comprender el impacto que tuvo Escobar sobre la sociedad colombiana es ver la evolución de la tasa de asesinatos durante su apogeo. «En Medellín llegaron a producirse 450 homicidios cada 100.000 habitantes, lo que quiere decir quepor año morían asesinadas hasta 4 mil personas por año. Tras la muerte de Escobar, esas tasas empezaron a caer considerablemente», explica el criminólogo.

El feroz asesino que era hombre de familia y benefactor

Escobar tenía una personalidad partida en dos. Su despiadada frialdad en el manejo de los negocios contradecía con el cariño y cuidado con los que trataba a su familia, y con su trabajo como benefactor de los pobres en Medellín.

«Tenía una fundación que iba a barrios periféricos que en los años ’70 y ’80 carecían de servicios públicos esenciales y repartía dinero, hacía baños, regalaba electrodomésticos. La gente veía que hacia caridad, entonces empezaron a considerarlo como un benefactor y rezaban por el, para que fuera protegido. Esto contribuyó a generar su propio mito», cuenta Antía.

Su obra más recordada es «Medellín sin tugurios», un barrio entero que construyó informalmente para los pobres de la ciudad. Es popularmente conocido como el barrio «Pablo Escobar».

Lo cierto es que más allá de los buenos deseos que pudiera tener por los sectores populares,su obra benéfica le resultaba absolutamente funcional para reclutar jóvenes como asesinos baratos.

Pero donde sí podía verse un contraste muy fuerte con lo que era como narcotraficante era en el trato con su familia. «Uno podría interpretar que una parte suya estaba exclusivamente dedicada a la actividad criminal, y otra exclusivamente centrada en su familia. Él no quería que ella tuviera participación alguna en el delito y en la droga», dice Antía.

«Cuando sus lugartenientes veían que estaba muy agresivo y temían que los hiciera asesinar, sabían que para contenerlo debían llevarle a sus hijos. Así se volvía otra persona, y la ira desaparecía», agrega.

Escobar se casó con Victoria Eugenia Henao Vallejo en 1976, cuando ella tenía apenas 15 años. Fue la mujer que lo acompañó toda su vida y la madre de sus dos hijos: Juan Pablo, nacido el 24 de febrero de 1977, y Manuela, el 24 de mayo de 1984.

La debilidad que sentía por ellos fue una de las causas que desencadenaron su muerte, ya que fue interceptando comunicaciones mantenidas con su hijo que las fuerzas de seguridad lo encontraron (ver mañana en Infobae «La increíble historia de la caída de Pablo Escobar»).

Por: Darío Mizrahi /

Originalmente publicado en8 agosto, 2020 @ 11:19 pm

Leer mas >>>

Juana Uribe: “Lo más perverso es que Escobar era seductor”

Por Gustavo Méndez | 15/03/2014 | 00:26 / PERFIL entrevistó en exclusiva a la productora general de Escobar, el patrón del mal, hija de una de las víctimas del narcotraficante. Reconoce que el colombiano fue una especie de Robin Hood. (más…)

Originalmente publicado en12 agosto, 2020 @ 4:29 pm

Leer mas >>>

La celebridad póstuma de Pablo Escobar

En Colombia, la celebridad póstuma de un narcotraficante genera ganancias y controversia. Cuando Roberto Escobar era el contador jefe del cartel de Medellín, en la década de los ochenta, manejaba miles de millones de dólares al año, tanto efectivo que a veces recurría a meterlo en bolsas de plástico y enterrarlo en el campo. Conocido como El Osito, o Little Bear, era el hermano mayor del narcotraficante Pablo Escobar, entonces uno de los hombres más ricos del mundo, responsable de un imperio del narcotráfico que se extendía desde Colombia a una decena de países más.

Aunque Roberto nunca fue tan extravagante como su hermano, estaba acostumbrado a volar en jets privados y envió a sus hijos a un internado suizo. Una vez, durante una caminata prolongada por el bosque para eludir la captura, arrojó un maletín que contenía cien mil dólares a un río, porque era pesado. Roberto Escobar, después de haber cumplido catorce años de prisión, gana dinero guiando a los turistas por una de las antiguas casas francas de su familia. Se puede llegar a la casa, un bungalow de ladrillo pintado de blanco, por un camino de entrada cerrado que sale de una empinada carretera de montaña, aproximadamente a medio camino entre la meseta de Envigado, donde creció Pablo Escobar, y el barrio de clase media en Medellín donde fue asesinado por la Policía colombiana, en 1993. Una mañana reciente, un grupo de visitantes de Estados Unidos y Europa llegó en una camioneta con chofer, parte de una creciente afluencia de narcoturistas, que vienen a conocer los lugares donde vivía y trabajaba Pablo Escobar.

Roberto, de setenta y un años, todavía parecía contable; vestía pantalones caqui, camisa azul de manga corta y anteojos de montura gruesa. Mientras estaba en prisión, una carta bomba entregada a su celda explotó, dejándolo ciego del ojo derecho y sordo del oído derecho. Su ojo dañado era de un azul lechoso y periódicamente le rociaba gotas de medicina. Roberto era un guía turístico brusco, que empujaba a los huéspedes de una habitación a otra, pero sus visitantes parecían demasiado asombrados para quejarse.

Una pared exterior estaba salpicada de agujeros de bala irregulares, resultado de un intento de secuestro. En el interior, una moto de agua, supuestamente la que usó Roger Moore en una película de James Bond, estaba cerca de una fotografía de Escobar conduciéndola a través del agua azul brillante.

Debajo de un escritorio en la sala de estar, Roberto Escobar levantó una tabla para revelar un compartimento oculto. “Podrían caber dos millones de dólares allí”, dijo, y luego dejó caer perentoriamente la tabla. En el comedor, señaló una pintura al óleo de un semental marrón, un caballo de carreras llamado Terremoto.

Enfadado, relató cómo los enemigos le habían robado el caballo y lo habían devuelto castrado. Sacudiendo la cabeza, dijo: «Ningún acto de violencia está justificado». En 2014, Roberto fundó un holding, Escobar, Inc., para licenciar el apellido. Pero es un jugador menor en una industria en crecimiento. Un número creciente de personas que conocieron a Pablo Escobar —empleados, familiares y enemigos— están tratando de vender versiones de su épica vida y muerte, fomentando una industria artesanal de libros, programas de televisión y documentales. Junto a los narcotraficantes que operan desde Medellín, hay vendedores de souvenirs que venden gorras de béisbol, ceniceros, tazas y llaveros de Escobar; Las camisetas de Escobar se muestran junto a las camisetas de fútbol y los recuerdos del Papa Francisco.

En los últimos años, Hollywood ha examinado su historia en una serie de películas: “Escobar: Paradise Lost” (Benicio Del Toro; surfista inocente atraído por la red de drogas), “El infiltrado” (Bryan Cranston; agente doble), “Amar Pablo ”(Penélope Cruz y Javier Bardem; romance clandestino con el capo) y“ American Made ”(Tom Cruise; piloto se convierte en compinche de Escobar se convierte en informante). La representación más responsable del boom turístico es la serie de Netflix “Narcos”, en la que el actor brasileño Wagner Moura interpreta a Escobar como psicópata y como hombre de familia cariñoso, un Tony Soprano latinoamericano.

Netflix no revela números de audiencia, pero la audiencia del programa, que lanzará su cuarta temporada este año, se ha estimado en tres millones. En 2016, Escobar, Inc., envió una carta a Netflix, exigiendo reparaciones por apropiarse de la historia familiar; En una entrevista posterior con el Hollywood Reporter, Roberto dijo que si no le pagaban mil millones de dólares, «cerraría su pequeño programa». (Escobar y Netflix se negaron a comentar sobre la posibilidad de un acuerdo).

Nadie discute que Pablo Escobar fue un asesino, un torturador y un secuestrador. Pero fue amado por muchos en Medellín y, cada vez más, es objeto de fascinación en el exterior. En su apogeo, era el forajido más notorio del planeta, con el control de aproximadamente el ochenta por ciento de la cocaína que ingresaba a los Estados Unidos y de una fortuna estimada en tres mil millones de dólares.

En muchos aspectos, sigue siendo el ciudadano más famoso de Colombia, un empresario carismático de ilimitada ambición que se deleitaba con su imagen de Robin Hood, incluso cuando mató a miles de personas para subvertir al gobierno. En Colombia, su legado toca a casi todos, pero pocas personas están de acuerdo en si su historia debe verse como un entretenimiento o como una advertencia.

Al final de la gira, Roberto posó para selfies con los visitantes y autografió fotos de Escobar, junto con copias de sus memorias, un volumen delgado titulado “Mi hermano Pablo”. (“Mi madre aún recuerda que, desde que él era un niño, Pablo le decía: ‘Quiero ser abogado y tener un buen auto’”). Los turistas entregaron los pagos a un grupo de jóvenes lobos. quienes se desempeñaron como asistentes de Roberto. Antes de irme, le pregunté por qué su hermano seguía inspirando a personas de todo el mundo. “Es porque Pablo ayudó a la gente más pobre de este país”, respondió.

Fue una especie de catecismo; no dio más explicaciones. Cuando le pregunté si su hermano era un buen hombre, se encogió de hombros y dijo: «Para mí lo era». En el casco antiguo de la ciudad de Medellín hay una calle de funerarias. En una luminosa mañana fui a conocer a Jesús Correa, un empleado de una de las funerarias y una de las primeras personas en apreciar la mítica calidad de vida de Escobar. El más allá de Pablo Escobar Correa, un hombre amable de sesenta y tres años, era calvo y corpulento, y vestía un traje gris, una camisa rosa y una corbata burdeos.

Me llevó a caminar y, a dos cuadras de la funeraria, llegamos a un café al aire libre, pintado de amarillo y naranja, donde los hombres se sentaban a beber cerveza y ver fútbol en la televisión. “Aquí es donde empezó todo”, dijo Correa. A principios de los años setenta, el café se llamaba Las Dos Tortugas, y era un lugar de encuentro favorito para ladrones y contrabandistas. Un desertor de la Universidad Autónoma de Medellín, Escobar se había dedicado al negocio de venta de lápidas robadas y cigarrillos estadounidenses de contrabando.

Comenzó a salir con la multitud en Las Dos Tortugas, yendo y viniendo en una motocicleta Lambretta. El narcotráfico en Colombia estaba floreciendo, aunque en aquellos días era principalmente marihuana, que los lugareños llamaban marimba. Escobar encontró su nicho cuando el mercado de la cocaína en Estados Unidos comenzó a despegar. Correa salió corriendo de la funeraria, que era propiedad de un amigo: compró perfume francés de contrabando a un contacto en Panamá y luego lo vendió en Medellín. Un día, uno de los pistoleros de Escobar, tiradores de bajo nivel, lo convocó a Las Dos Tortugas y le preguntó si podía conseguir a Cartier y Chanel. Cuando Correa le aseguró que podía, el pistolero le dio una orden. Después de eso, los gánsteres comenzaron a comprar perfumes para sus novias y Correa se hizo conocido como El Perfumero.

Correa se complacía en asociarse con hombres que tenían apodos como Filth y Spider. Los sicarios del cartel,  operaban en una tienda de cambio de aceite no lejos de la funeraria; un grupo de más de un centenar se reunió allí para planear asesinatos, secuestros y atentados con bombas. Algunos eran policías, que vinieron a cambiarse de uniforme y luego atacar a sus compañeros. Correa quedó fascinado y poco a poco se fue convirtiendo en un visitante bienvenido.

«¿Por qué lo hice?» él dijo. “Por interés lascivo, creo, puro y simple. Cuando era niño, leí un libro sobre los intocables de Eliot Ness y me atrajeron los gángsters de Chicago de la época: Al Capone, Pretty Boy Floyd, John Dillinger, Machine Gun Kelly. Con los criminales que estaba conociendo aquí, pensé: Algún día escribiré un libro. Mis amigos me advirtieron que estaría muerta en seis meses «. Un día, recordó, algunos hombres de Escobar comenzaron a discutir un asesinato que estaban planeando. “Me levanté como para salir de la habitación, pero uno de ellos dijo: ‘Quédate. Confiamos en ti ‘. Me quedé «. Correa se dio cuenta de que había cruzado una línea. «Soy un gran lector de las historias de la Segunda Guerra Mundial», dijo. «Y algo que siempre he notado es que, para quienes estaban en los campos de concentración, llega un momento en el que se acostumbran a todo lo que sucede a su alrededor».

Correa saludó a las calles a nuestro alrededor. “Quiero decir, sufrí por lo que estaba pasando, la violencia. Pero la curiosidad mórbida, ya sabes, era como Alka-Seltzer. Sentí algo aquí, dentro de mí «. Correa hizo un movimiento de picazón con los dedos alrededor de su estómago y sonrió. Cuando Escobar comenzó a afianzarse como figura pública, a principios de los ochenta, encontró a otras personas dispuestas a contar su historia sin juzgar. En abril de 1983, el semanario Semana publicó un artículo titulado “Un Robin Hood Paisa”. (Paisa es el término local para la gente del departamento de Antioquia,  su capital es Medellín).

La revista Semana describió a Escobar como un hombre de negocios de 33 años políticamente ambicioso y cívico que era dueño de un inmenso rancho privado y una flota de helicópteros y aviones. . La revista eludió las preguntas sobre el origen de la fortuna de Escobar y solo dijo que era «objeto de una especulación generalizada». Escobar había montado recientemente una campaña para ir al Congreso, en la que gastaba millones en los barrios más pobres de Medellín. Inicialmente había intentado unirse a una rama del principal Partido Liberal de Colombia, dirigido por un joven político popular llamado Luis Carlos Galán, pero se frustró cuando Galán lo denunció como mafioso.

Escobar, impávido, se unió a una rama diferente del Partido, con la ayuda de un senador poderoso y corrupto llamado Alberto Santofimio. Escobar llegó al Congreso y comenzó a trabajar para construir una circunscripción política en Medellín y sus alrededores. “Su vocación cívica parece no tener límites”, dijo Semana. “Sus obras cívicas incluyen barrios enteros, canchas de fútbol, ​​sistemas de iluminación, programas de reforestación, donaciones de tractores, excavadoras, etc. En este momento está avanzando con un programa para construir mil viviendas en un lote gigante que posee. Lo compró con la idea de construir un barrio para reubicar a cientos de familias pobres de los barrios marginales de Medellín, y ya le dio trabajo a algunas en su constructora ”. Sin embargo, para cualquiera que lo buscara, las verdaderas razones del interés de Escobar por la política eran claras.

“Su principal preocupación política en este momento es la extradición de colombianos”, dijo Semana. “Para él, este tratado, mediante el cual los colombianos que residen en su propio país pero que tienen problemas en Estados Unidos pueden ser entregados a las autoridades de ese país, constituye ‘una violación a la soberanía nacional’”. Sus ambiciones electorales no fueron muy lejos. Pronto fue denunciado como gángster por el ministro de Justicia de Colombia, Rodrigo Lara Bonilla.

Escobar se defendió, acusando falsamente al ministro de estar en el bolsillo de los narcos. Pero entonces, un influyente editor de un periódico llamado Guillermo Cano desenterró una vieja noticia que mostraba que Escobar había sido arrestado, siete años antes, por posesión de treinta y nueve libras de cocaína. Escobar fue expulsado del Congreso y el F.B.I. comenzó a investigarlo. Pasó a la clandestinidad y comenzó una larga cacería. En marzo de 1984, agentes colombianos y estadounidenses allanaron la sede del cartel. Conocido como Tranquilandia, era un enorme complejo que contenía al menos siete laboratorios, varias pistas de aterrizaje y más de mil millones de dólares en cocaína.

Un mes después, Escobar tuvo su venganza, cuando dos de sus hombres, en moto, emboscaron el auto de Lara Bonilla en Bogotá, matándolo instantáneamente. Escobar pasó siete años prófugo, pero su preocupación era menos el sistema de justicia colombiano que la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos. Para obligar al estado a retirarse de su tratado de extradición con los Estados Unidos, él y sus socios ofrecieron recompensas a los jueces y fiscales, en advertencias que fueron firmadas «Los extraditables».

Los sicarios del cártel mataron a miles de personas, incluidas más de Otra serie de Netflix, «Sobreviviendo a Escobar», de sesenta capítulos, se basa en las memorias de Jhon Jairo (Popeye) Velásquez, uno de los principales sicarios de Escobar. Desde que cumplió una sentencia de prisión de veintitrés años, en 2014, Popeye se ha aprovechado del resurgimiento del glamour de Escobar. Además de la serie de Netflix, tiene un canal de YouTube, «Popeye Arrepentido» en el que se graba a sí mismo contando historias de los viejos tiempos, comentando las noticias, insultando a sus enemigos («¡ratas despreciables!») Y arengando a los gerentes de fútbol que no cumplen con sus expectativas.

A pesar del nombre del canal, Popeye no parece muy arrepentido. Con frecuencia expresa admiración por Escobar, a quien llama El Patrón, y reconoce alegremente sus crímenes; admite haber asesinado a más de doscientas cincuenta personas, incluidos varios políticos destacados, y haber ayudado a orquestar la matanza de unas tres mil más. Para los muchos colombianos que se avergüenzan de estar asociados con la memoria de Escobar, el descaro de Popeye es exasperante.

A sus fans les encanta el canal de YouTube tiene unos ya miles de suscriptores, en su mayoría hombres jóvenes de derecha. Conocí a Popeye en su apartamento, en el último piso de una torre de ladrillo rojo recién construida, en un barrio aburguesado de Medellín. Un hombre delgado y juvenil de unos cincuenta y cinco años, con el pelo plateado muy corto y una sonrisa lista para la cámara, vestía jeans y una camiseta negra, y su cuello y brazos estaban tatuados.

Ambos antebrazos llevaban la frase «El General de la Mafia», rodeado de esqueletos y cabezas de muerte. El apartamento tenía la sensación de un estudio. En la sala de estar, una gran ventana daba a una torre de apartamentos adyacente, y cerca de ella se colocó una cámara en un trípode. En las paredes, un óleo mostraba dos gallos peleando contra un fondo negro; otro mostraba un ejército de espermatozoides rompiéndose en óvulos. Entre ellos colgaban varias máscaras, de las que se utilizan en los rituales sadomasoquistas, incluida una réplica de la que llevaba Hannibal Lecter en «El silencio de los corderos».

Popeye explicó que le gustaban porque le recordaban a la muerte y «la muerte es parte de la vida». Los narcoturistas están llegando a Colombia en parte porque el país está experimentando una estabilidad inusual, después de décadas de feroces combates. En 2016, el gobierno, encabezado por el presidente Juan Manuel Santos, firmó un tratado de paz con el ejército guerrillero marxista conocido como las FARC, poniendo fin a una insurgencia de medio siglo. Popeye no quería formar parte de eso. “Nunca habrá paz aquí en Colombia”, dijo. En su opinión, Santos era «un traidor profesional» y el tratado amenazaba la integridad de Colombia al permitir que los comunistas se postularan para cargos públicos.

Popeye no se opuso a la violencia. Estaba feliz de reconocer que Escobar, tratando de cultivar aliados para luchar contra grupos criminales rivales, había ayudado a formar una serie de brutales paramilitares de derecha; habló cálidamente del expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien ha sido acusado con frecuencia de colaborar en el trabajo de los paramilitares. (En un documento desclasificado de Inteligencia de Defensa de 1991, Uribe también fue nombrado colaborador de Escobar. Uribe niega las acusaciones. Sin embargo, su hermano está siendo juzgado por liderar un grupo terrorista y numerosos asociados suyos han sido encarcelados por delitos similares). “Necesitamos un gobierno de ultra derecha aquí para evitar que Colombia sucumba al comunismo”, declaró Popeye.

Hizo un gesto hacia las montañas que rodean a Medellín, un bastión de los paramilitares, y dijo: “Ya hay quince mil hombres armados en estas montañas. El día que las FARC asuman el poder, seremos doscientos mil y si incluimos las ciudades, en total seremos quinientos mil. Será financiado por industriales y el ingrediente combustible de todo esto será la cocaína «. Se veía a sí mismo como un actor clave en esta guerra futura, llamándose a sí mismo “el colombiano más experimentado” en materia de violencia. Había matado a personas inocentes, dijo, y cortado en pedazos a las víctimas, pero lo había hecho porque sus enemigos también le habían hecho eso a su pueblo.

De todos modos, en esos días había sido su trabajo. Había estado librando lo que pensó que era una guerra contra un estado corrupto y su tratado de extradición con Estados Unidos. ¿Cómo dormía por la noche? Metiéndose en la cama, levantando las mantas y cerrando los ojos. No tenía tiempo, dijo, para andar con maricadas, para jugar con la mierda de las hadas. Popeye se quejó de que había cumplido con su tiempo y había ayudado a los fiscales con las investigaciones, pero aun así las autoridades interfirieron en sus esfuerzos por ganarse la vida a través de sus libros y películas.

En su canal de YouTube, afirma que la policía lo detiene con frecuencia para hacer preguntas sobre su participación en el tráfico de cocaína. «Mira a tu alrededor», dijo. “Vivo simplemente. Mi apartamento no es nada lujoso y mi coche es normal «. En diciembre de 2016, apareció en un video empuñando una pistola semiautomática y diciendo a sus seguidores: “Hola, guerreros. Estoy aquí en las calles de mi amada Medellín. Encontré mi hermoso Pietro Beretta de 9 milímetros.

Continuara…

Originalmente publicado en10 abril, 2021 @ 10:11 am

Leer mas >>>

Vida y Muerte de El Patrón: Cronología de Pablo Escobar

1949. 1 de Diciembre: Nace Pablo Emilio Escobar Gaviria en Rionegro, Antioquia, Colombia. 1969: Escobar compra su primera motocicleta. Es inseparable de su primo Gustavo. Jura que antes de los 30 será millonario. (más…)

Originalmente publicado en9 julio, 2020 @ 6:44 am

Leer mas >>>

Virginia Vallejo: «Pablo Escobar era un pésimo amante»

www.infobae.com/ Lo afirmó la periodista colombiana Virginia Vallejo, quien vivió un romance de 5 años con el capo narco. Y criticó la serie «El patrón del mal»: «Me presentaron como una prostituta barata para tapar los crímenes de los ‘narcopresidentes'» (más…)

Originalmente publicado en9 agosto, 2020 @ 7:37 am

Leer mas >>>