La historia de Luis Carlos Molina Yepes

Por: REDACCION EL TIEMPO / 23 de febrero 1997 , 12:00 a.m.
La historia de Luis Carlos Molina Yepes el enlace financiero del cartel de Medellín a quien capturó el miércoles la Policía es la historia de esos banqueros sin escrúpulos atrapados a la postre por el siniestro mundo de la mafia.

De hecho, aunque eventualmente sin conocer los detalles de las repentinas fortunas, pocos hombres han conocido y sostenido tantas transacciones con capataces, narcos y sicarios como Molina Yepes o visto pasar tantos dólares del narcotráfico a través de sus casas de cambio.

Yo conozco a Luis Carlos Molina desde el año 85, a raíz de que otros compañeros cuando teníamos que cambiar dólares nos recomendaron allá. Los cambiaderos de cheques de él en esa época eran abiertos al público, con aviso y eran legales , relató el 2 de mayo de 1994, John Jairo Velásquez Vásquez, Popeye a la Fiscalía.

Todos cambiábamos cheques donde Molina porque él nos conocía y nosotros llevábamos amigos y se los presentábamos a él para que él también les cambiara los cheques, ya que en un cambiadero de cheques no les cambian sino a gente conocida. Por eso era que la mayoría de los miembros de la organización cambiaban los cheques ahí: familiares de Pablo Escobar, familiares de nosotros o cualquier persona que uno recomendara…

El le cambiaba un cheque a uno y le cobraba el uno por ciento diario. Si el cheque era para cuatro o cinco días él les sacaba el uno por ciento de cada día .

El cheque En diciembre de 1986, unas semanas después de que la mafia asesinó a Guillermo Cano, el notable director de El Espectador, un cheque como esos puso a Molina Yepes, el del barrio La Paz y el otro amigo de Pablo Escobar, en la mira de la justicia.

Por instrucciones de El Zarco , un sicario de la organización de Ricardo Prisco, Los Priscos del barrio Aranjuez de Medellín, otro hombre actualmente detenido e identificado como El Rolo se presentó en uno de las oficinas de cambio de Molina para obtener el cambio de un cheque.

En palabras de otros sicarios del cartel, Molina entregó a El Rolo una parte en dinero en efectivo y otra parte en cheque.

Este último, terminó en manos de una mujer del mismo barrio Aranjuez, a quien los sicarios conocían como Doña Ofelia , en realidad, la progenitora de El Zarco , pista que descubrió y siguió el DAS en 1986.

Molina, que tenía tres casas de cambio: una en la terminal de Transportes de Medellín, otra cerca al Exito de Colombia y una más encima del Banco Ganadero de la Avenida El Poblado, no pudo escapar desde entonces de los mismos sicarios de los que durante años se había lucrado.

El sabía de nuestras andanzas, como lo sabía todo Medellín y el siempre nos decía: no me vayan a traer cheques con problemas aquí, ni dólares marcados de problemas, porque me dañan la vida muchachos. Yo les colaboro porque ese es mi trabajo y porque los conozco, pero no me vayan a perjudicar , añade Popeye en su indagatoria ante la Fiscalía.

La realidad es que, a la postre, como ocurrió con los Galeano y los Moncada, los socios del cartel a los que el propio Pablo Escobar exterminó, Molina Yepes terminó siendo extorsionado por la mafia.

En junio de 1993, Pablo Escobar ordenó el secuestro de una hija de Molina Yepes y sólo la liberó tras un proceso en el que la intermediación del arquero René Higuita dejó en manos del cartel varios millones de dólares.

La negociación le costó a la entonces estrella de la Selección Colombia seis meses de cárcel y sumió a Molina Yepes en la clandestinidad hasta el miércoles pasado cuando la Dirección de Inteligencia de la Policía lo capturó en el restaurante Banana Boat de Bogotá. Ahora, debe pagar 16 años de condena.

Originalmente publicado en8 May, 2020 @ 4:58 pm

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