Las revelaciones del hombre que pasó 24 horas con el cuerpo de Pablo Escobar

El 2 de diciembre de 1993, tras ser acorralado por la fuerza pública, el mítico narco colombiano, Pablo Emilio Escobar Gaviria, perdía la vida en el techo de una residencia del barrio Los Olivos, Medellín.

Omar Albeiro Carmona Ospina fue el empleado de la funeraria que se encargó de preparar el cadáver del narco más conocido del mundo. El hombre reveló cómo fueron esas 24 horas a solas con el muerto más temido.

¿Pablo Escobar se suicidó o lo mataron?

En una entrevista, Carmona aseguró que en base a haber preparado el cadáver, él cree que es posible que la muerte del capo narco haya sido producto de una denuncia y no de una operación de inteligencia. Y también descartó la posibilidad de que Escobar se haya suicidado: “Sin ser un experto en criminalística, en balística, cuando hay un tiro a quemarropa hay algo que se llama el tatuaje, el polvorín, Pablo no tenía eso”, aseguró el tanatólogo. Esto volvería verosímil la versión del entonces mayor Hugo Aguilar, quien aseguró que fue él quien mató al narcotraficante. “Tomé el radio y grité: ‘Viva Colombia”, cuenta Aguilar en su libro “Así maté a Pablo Escobar” (2015). El oficial actualmente está en la cárcel por sus vínculos con la parapolítica.

¿Cómo fue estaba el cuerpo de Escobar en el momento de su muerte?

“De cúbito lateral derecho, con el brazo izquierdo sobre la cabeza y la mano debajo de la misma, la mano derecha sobre las tejas en semiflexión hacia el sur, con las piernas hacia el oriente, cruzadas, la derecha en semiflexión”, así lo describe el acta de levantamiento del cadáver.

Carmona, por petición de la madre de Pablo Escobar, fue designado para preparar el cuerpo del capo y se encontró de buenas a primeras frente a los cadáveres de Escobar y de Álvaro de Jesús Agudelo, alias Limón, el escolta que acompañaba al líder del cartel de Medellín y quien murió tratando de cubrir su huida. “Así empezaron mis 24 horas con el cuerpo del narco”, recordó el hombre que se encargó de maquillar, peinar y arreglar el cuerpo. “Es increíble, le estoy tocando la cara al hombre más peligroso del mundo”, recuerda que pensó, mientras trataba de tapar con algodón y cubrir con maquillaje las dos heridas de bala que Escobar tenía en la cabeza, “una en el oído y otra en el temporal”, afirmó.

Aún acostado y sin vida en su mesa, para Carmona, Pablo Escobar era un peligro. “Aún muerto, seguía siendo una amenaza para la ciudad, porque había amenazas de que nos iban a poner una bomba en la funeraria, si prestábamos el servicio, había amenaza de que querían secuestrar el cuerpo”, rememoró.

Entre los hallazgos que reveló el tanatólogo, recordó que “el cadáver presentaba una cicatriz en la nariz, otra cicatriz antigua horizontal en cara externa de la rodilla…” y dio un dato más que curioso y poco conocido: la pierna izquierda del narco era más pequeña que la derecha.

Al terminar su trabajo, Carmona recordó que puso a Escobar en un féretro gris plomo y lo subió en un coche fúnebre que él mismo condujo fuera de las estaciones de Medicina Legal. “Eso era una cosa increíble, cuando nosotros salimos, esa torre de energía estaba llena de gente. Mucha gente ovacionando a Pablo”, afirmó.

Sucede que Escobar era muy popular entre las clases pobres de Medellín por haber donado casas a los recicladores de basura y canchas de fútbol a los jóvenes de los suburbios. Por eso, muchos de esos devotos fueron a despedirlo al cementerio y coreaban frases ofensivas contra las fuerzas de seguridad. Las autoridades calculan que unas 20 mil personas llegaron hasta el cementerio Jardines Montesacro e incluso, en medio de la euforia, algunos habrían intentado robar el cadáver para darle una despedida en las calles.

“Juan Pablo, su papá ya entró en un proceso de descomposición, hay que enterrarlo, entiérrelo”, recordó Carmona que le dijo al hijo del narco. Alrededor de 50 soldados abrieron una calle para recuperar el cuerpo, sacarlo y de una enterrarlo, aseguró el empleado funerario.

El cuerpo de Pablo Escobar fue sepultado en diciembre de 1993. En base a su propio relato, Carmona descarta la versión que sostienen algunos que asegura que el capo narco en realidad habría sobrevivido a esa histórica persecución y tiroteo y que en realidad había fallecido de muerte natural a los 66 años en 2015.

FUENTE: El Heraldo

Originalmente publicado en11 diciembre, 2021 @ 11:55 am

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