Los complejos de Pablo Escobar

Los complejos del narco Pablo Escobar: De su escasa estatura a la relación con su hija Manuela. Las publicaciones en redes sociales de Victoria Eugenia Henao, viuda de Pablo Escobar, han revelado nuevos detalles sobre su marido.

Escobar, además de un gran padre para su hija Manuela, era una persona de costumbres austeras en lo que respecta a su vestuario y tenía complejo con su altura, algo que trataba de remediar con un tacón oculto en sus zapatos. Tras su muerte, Henao ha desvelado en su último libro que su familia tuvo que negociar con los cárteles rivales para poder sobrevivir.

 

En los últimos meses, han trascendido noticias de muy diversa índole sobre su figura, desde su incursión en el mundo animal por medio de un exótico zoo hasta su papel como atracción turística en Medellín, todas analizados por elcierredigital.com.

Esta vez ha sido su viuda, Victoria Eugenia Henao, más conocida como “Tata”, la que ha revelado detalles sobre la vida del que fuera patrón del cártel de Medellín en su cuenta de Instagram. Los testimonios de los coetáneos a Escobar siempre le han descrito como un gran padre. En este sentido, las fotografías publicadas por “Tata” confirman esta teoría. Concretamente, hablan del amor que sentía el colombiano por su hija Manuela.

«Tata» y Pablo Escobar en una fiesta junto a su hija Manuela.

“Mi hija Manuela disfrutaba compartir cada momento al lado de su padre Pablo Escobar. Él la contemplaba con su mirada, estoy segura de que cada mirada sirvió para guardarla en su memoria, la abrazaba como si supiera que el tiempo de vida para compartir iba a ser muy corto. Manuela perdió a su padre cuando tenía 8 años, desde ese momento hasta hoy ha pagado un precio muy alto por ser la hija de Pablo Escobar”, apunta la viuda del antiguo líder del cártel de Medellín.

Pero este no es el único detalle interesante que revela. Y es que “Tata” apunta más pormenores sobre el lado humano de Escobar, incluso habla del complejo que le generaba su baja estatura, por la que se granjeó el apodo de “banano” que, al parecer, le molestaba enormemente.

“Uno de los grandes complejos de Pablo Escobar era su estatura. Usaba zapatos especiales que mandó a hacer, que tuvieran un tacón oculto de 4 cm de altura. Mi hermano le molestaba mucho, y lo llamaba banano. Era el único momento en el que lo veía enojadísimo. Las reinas y las modelos con las que salía medían 20 cm más que él”, indica Henao.

Estilo austero

La minuciosidad que Escobar dedicaba a sus negocios no era la misma que la aplicada para su imagen. Según Henao, no fue amigo de la ostentación en el vestuario: “nunca usaba corbata, era simple para vestirse, lo más elegante que usaba era un saco de pana. No le interesaba comprar ropa de marca, era muy básico en su manera de vestir. Muy sencillo”, explica la esposa de “el patrón”.

Además, de acuerdo con Henao, Escobar usaba siempre el mismo modelo de camisa, que encargaba a una modista de Medellín. Eso sí, tenía un curioso gusto para estas prendas. El primer botón debía tener 10 centímetros desde el cuello hacia abajo y en cuanto a la tela, la compraba “en tonos pasteles con una mixtura muy suave”.

Escobar utilizaba camisa en todas las situaciones imaginables, ya fuera montando elefantes o acudiendo a ver fútbol

Las camisas se convirtieron prácticamente en la única prenda superior que utilizaba: “pasaron muchos años para que Pablo Escobar se pusiera una camiseta. Siempre quería estar de camisas. En el río Magdalena, con 40º de calor se ponía pantalón de Cordoroy y camisa”. En cuanto a las colonias que utilizaba, su esposa apunta que le gustaban las lociones de Pino Silvestre y Paco Rabanne, además de la botella blanca de un litro de Oldspice de Shulton.

Lo que sucedió después de la muerte de Escobar

La sombra del que fuera líder del cártel de Medellín ha acompañado siempre a la familia Escobar desde la muerte de “El patrón”. “Tata”, en el libro que ha publicado, titulado “Mi vida y mi cárcel con Pablo Escobar”, cuenta que tras el fallecimiento de su esposo fue citada por los narcotraficantes más importantes del país, entre ellos los dirigentes del cártel de Cali o los hermanos Orejuela, que la obligaron a ceder propiedades de su familia para preservar su integridad y la de los suyos, pues tenían cuentas pendientes con Escobar.

Asimismo, apunta que los principales “capos” colombianos del momento le exigieron el pago de 120 millones de dólares en concepto de reparaciones por los perjuicios causados en vida por Escobar. No obstante, con la ayuda de un equipo de abogados, Henao pudo protegerse a ella y su familia, eso sí, habiendo  renunciado previamente  a la práctica totalidad de la fortuna de su esposo.

Originalmente publicado en28 noviembre, 2020 @ 9:29 am

Previous Post

Lara Bonilla, 30 años de impunidad

Next Post

Las heridas abiertas que dejó Escobar en El Poblado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

El crimen de Galán: magnicidio que marcó a Colombia

Toma del Palacio de Justicia

Salir de la versión móvil