Los Pepes: El Cartel de los sapos

Por cuenta de su desbordada capacidad de hacer daño, Pablo Escobar se convirtió en enemigo público número uno y fue catalogado como un asunto de seguridad nacional. Para enfrentarlo, el Gobierno creó el Bloque de Búsqueda y recibió asistencia estratégica y tecnológica de la DEA, el FBI y la CÍA. En forma paralela, el cartel de Cali, los desertores del cartel de Medellín, los hermanos Fidel y Carlos Castaño y todo el que de alguna manera pudiera verse amenazado por Escobar, dieron origen a la temible organización de Los Pepes, Perseguidos por Pablo Escobar.

A estas alturas del partido, a casi nadie le importaban las minucias. El objetivo de recapturar vivo o muerto a Escobar hizo que surgieran alianzas entre Dios y el diablo. Por eso se volvieron frecuentes las reuniones en la Escuela Carlos Holguín —desde donde operaba el Bloque de Búsqueda —de policías, agentes extranjeros, sicarios y narcotrafícantes. Allí discutían y analizaban toda la información que habían obtenido.

La inteligencia estadounidenses grababan conversaciones, el Bloque de Búsqueda hgcía los allanamientos y Los Pepes, las ejecuciones. Si Escobar ponía una bomba, Los Pepes ponían tres
en sus propiedades; si Escobar ordenaba matar a un miembro de Los Pepes, éstos asesinaban un abogado, una secretaría, un mayordomo… La idea era mostrarle a Escobar que ya no había
reglas y que ahora alguien podría ser más despiadado que él: Los Pepes.

El grupo clandestino se fortaleció poco a poco. Cali los alimentaba con ríos de dinero, algunos policías suministraban todo tipo de permisos y salvoconductos, las agencias americanas aportaban información de inteligencia y todos comían sentados en la misma mesa, al tiempo que el Gobierno miraba para otro
lado, sin hacer ní decir nada. La moral, los principios, los derechos humanos y cualquier rasgo de conciencia fueron archivados durante 16 intensos meses de persecución sin tregua.

Finalmente, el 2 de diciembre de 1993, a las 2 de la tarde, el Bloque de Búsqueda, dirigido por los coroneles Danilo González y Hugo Aguilar, acompañados por algunos miembros de Los
Pepes, abatieron en el techo de una casa del barrio Los Olivos de Medellín a un arrinconado, disminuido y desdibujado Pablo Escobar. La pesadilla había terminado. Ese personaje que se había convertido en leyenda terminó con tres tiros en su cuerpo y sin zapatos, con la barba mal cuidada, un sobrepeso notable y un sólo escolta apodado El Limón.

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A su lado,sín disparar, quedó la pistola Sigsauer que tanto daño hizo. Una vez logrado eí objetivo, Los Pepes desaparecieron. La alianza perdió sentido y cada quien regresó a sus quehaceres habituales. Los policías recibieron medallas los oficiales americanos, ascensos; los sicarios, algo de dinero; los narcos se repartieron el botín de guerra y un síndrome extraño se apoderó de todos: fingieron demencia y una pérdida selectiva de la memoria porque sólo recordaban lo que les convenía

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