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Lugartenientes y Sicarios del Pablo Escobar

John Jairo Arias Tascon «Chiruza» o «Pinina»:
A los 29 años, era jefe de 2000 sicarios en Medellín y de la escolta de Pablo Escobar. Hombre de confianza de «El Patrón», «Chiruza» tenía una larga amistad con él, llegando a ser el quinto en la Jerarquía de la organización, con el ala militar del cartel bajo su mando.

Su niñez transcurrió en medio de la pobreza y la violencia de los barrios marginales de Medellín. Antes de los quince años ya conocía muchos de los secretos del oficio. Había sido raponero a los 12, pandillero a los 14 y a los 15 hizo sus primeros trabajos como sicario.

Era, para entonces, uno de esos adolescentes que iba a recibir entrenamiento en las escuelas de pistoleros, en las afueras de Medellín. Su sangre fría, su instinto para matar y el arrojo demostrado en los entrenamientos contrastaban con su figura frágil y, más aún, con la voz chillona que le valió los apodos de «Pinina» y «Andrea», pues encontraban su tono parecido a la de la actriz argentina Andrea del Boca. Muy rápidamente ascendió en la jerarquía del sicariato, y ayudado por el conocimiento que tenía de las gentes de la comuna, recluto gran cantidad de jovenes para dichas actividades delincuenciales.[the_ad id=»4035″]

Por eso, el primer magnicidio del cartel, el asesinato del ministro Rodrigo Lara Bonilla, se le encomendó a él. Fue él quien contrató y pagó a Byron de Jesús Velásquez, Iván Darío Guizao Alvarez y a los demás integrantes de la banda que cometió el asesinato en abril de 1984. Vinculado ademas con los crimenes de Antonio Roldán Betancur, del coronel Valdemar Franklin Quintero, del procurador Carlos Mauro Hoyos, del periodista Jorge Enrique Pulido y en los atentados al edificio del DAS y al avión de Avianca, que dejaron cerca de doscientas víctimas mortales.

Dirigio en abril – junio de 1990 la oledada de ataques que causaron cientos de muertos en todo el pais. Murió el 14 de junio de 1990, en un operativo de la Policía cuando se encontraba en su apartamento del Barrio El Poblado, en compañía de su esposa y de su hija de seis meses.17

Mario Castaño Molina » El Chopo»:

A la muerte de «Tyson» se convirtió en el último jefe militar del Cartel. Sanguinario y ambicioso, Castaño servía de enlace entre Escobar y el ala militar y financiera de la organización. Era comandante, además, de numerosas bandas de sicarios y coordinó varias de ellas para asesinar a decenas de policías en Medellín. Responsable tambien de la purga al interior de la cupula que le costó la vida a los Hermanos Galeano y Moncada. Fue abatido en su apartamento por la Policía el 19 de marzo de 1993. Sorprendido mientras dormía sin camisa, se enfrentó a los uniformados y recibió 48 impactos de bala en el tiroteo.[the_ad id=»4034″]

Brances Alexánder Muñoz Mosquera «Tyson»:

Hijo de una familia de evangélicos y de un ex-policía. Tyson pasó a ser hombre de confianza de Pablo Escobar en 1988 a través de varios enlaces de la organización, entre ellos su hermano alias La Quica.

Muñoz es señalado como uno de los hombres que dirigió el grupo de hombres que en diciembre de 1989 dinamitó el cuartel general del DAS, instaló dos carros-bomba en los barrios Quirigua y Niza, y voló un avión de Avianca con 107 pasajeros.

A su organización se le sindica, además, del asesinato de cuarenta policías en Medellín en 1990 y de haber dirigido personalmente la matanza de la hacienda Los Cocos, en Candelaria (Valle), donde murieron acribilladas 19 personas que asistían a un encuentro de fútbol aficionado en septiembre del mismo año.[the_ad id=»4354″]

Murió el 28 de octubre de 1992 a manos de la Policía, que ingresó con explosivos a la vivienda donde se hallaba en compañía de dos mujeres. Tyson logró hacer dos ráfagas con una subametralladora MP5, antes de caer abatido por 18 impactos de bala. Se le sindicaba de al menos 700 homicidos.18

Dan Denys Muñoz Mosquera «La Quica»:

Hermano de alias Tyson, era señalado por la Policía como jefe del ala terrorista del Cartel en conjunto con sus hermanos. Había protagonizado, el 2 de agosto de 1988, una espectacular fuga de la cárcel de Bellavista, en Bello.

Manejaba un grupo de 140 sicarios al servicio de Pablo Escobar y estaba sindicado por las autoridades de dirigir el asesinato de medio centenar de policías y la colocación de una decena de carros-bomba. Es capturado por el Ejército en la zona rural del municipio de San Rafael, al oriente de Antioquia el 7 de enero de 1991.[the_ad id=»4034″]

Se fugó de la cárcel La Modelo en abril del mismo año y posteriormente viajaría a EE.UU, donde la DEA lo retuvo el 26 de septiembre de 1991 en la calle 103 de Queens, Nueva York. Está condenado a 5 cadenas perpetuas.19

Jhon Jairo Velasquez Vásquez «Popeye»:

Jefe de sicarios de Pablo escobar y su hombre de confianza. Prestó servicio militar en la Marina colombiana y se enroló desde 1986 en el Cartel de Medellín como conductor y guardaespaldas del capo. Fue ascendiendo dentro de la jerarquía de la organización narco-terrorista y participó en el secuestro de Andrés Pastrana y el asesinato del Procurador Carlos Mauro Hoyos en enero de 1988.

Acusado además de otros 250 asesinatos. Tras participar en la muerte de los Galeano y los Moncada, se fugó de la cárcel La Catedral, para finalmente entregarse a las autoridades junto a Roberto Escobar Gaviria y Otoniel de Jesús González Franco «Otto», el 9 de octubre de 1992.

Luis Carlos Alzate Urquijo «Arete»:

Hijo de la esposa de Roberto Escobar, estaba sindicado de terrorismo y sicariato. Vinculado por la inteligencia policial a la acción terrorista contra el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) y al atentado del teatro Lioli, dirigido a una patrulla del Cuerpo Élite.

Se convirtió en una prioridad del Bloque de Búsqueda a raíz del carro bomba que estalló 21 de enero de 1993 en la calle 72 con carrera séptima., en el norte de Bogotá, hecho que fue adjudicado a la banda que él dirigía. Tras perder a dos de sus más importantes hombres: Leonardo Rivera «Leo» y Carlos Mario Ossa Salazar «El Canoso», se entregó a las autoridades el 17 de febrero de 1993. Declaro ser el autor material del atentado al avion de Avianca, ocurrido en Noviembre de 1989.20[the_ad id=»4354″]

Jhon Jairo Posada Valencia «Tití»:

Uno de los hombres más cercanos a Pablo Escobar y que actuaba como el doble del capo. Responsable del asesinato del coronel Valdemar Franklin Quintero el 18 de agosto de 1989, y de la oleada terrorista de noviembre-diciembre de 1992 que dejó 70 policías y 9 civiles muertos en Medellín.

Detenido el 30 de Diciembre de 1992 cuando se encontraba en compañía de sus familiares en un apartamento del conjunto Bloques de Alejandría, en El Poblado. Al momento de su captura, le fueron decomisadas siete subametralladoras, dos mini Uzi, dos fusiles, entre ellos un R-15 y uno Auge, y dos escopetas.21

Otoniel de Jesús González Franco «Otto»:

(ARCHIVO) El narcotraficante Otoniel Gonzalez (alias Otto) aparece tras las rejas en esta foto de archivo de 1993, luego de su detencion en Bogota, Colombia. Gonzalez, junto a otros 3 ex lugartenientes del extinto capo del cartel de Medellin, Pablo Escobar, recobraron su libertad la semana del 14 al 20 de agosto de 2001, sin fecha exacta, gracias a beneficios del nuevo codigo penal vigente en Colombia. AFP PHOTO/Revista CAMBIO

Lugarteniente de «El Patrón», dirigía una banda de sicarios al servicio del cartel. González se sometió por primera vez a la justicia colombiana el 19 de junio de 1991, junto con Pablo Escobar. Fue, además, uno de los ocho hombres que acompañaron al capo en su fuga de La Catedral, el 22 de julio de 1992. El 9 de octubre de 1992 se sometió a la justicia por segunda vez, en compañía de Roberto Escobar «Osito» y de John Jairo Velásquez Vásquez «Popeye». Liberado en 2001 tras pagar 8 años de prisión, fue asesinado en febrero de 2002.

Hernán Darío Henao «HH»:

Jefe de seguridad del cartel de Medellín, conocido como HH y primo de la esposa de Pablo Escobar, María Victoria Henao. Era el confidente del capo y su principal asesor. Se encargó de financiar con dineros del narcotráfico entre 1984 y 1988, las autodefensas del Magdalena medio, y puso esas organizaciones al servicio de su patrón y de José Gonzalo Rodríguez Gacha «El Mexicano», para mantener asi abierto el cordón del Magdalena medio entre Cundinamarca y Antioquia.[the_ad id=»8984″]

Durante esa misma época, ingresó a la organización como testaferro, para controlar laboratorios que el Cartel tenía establecidos en esa zona del país. Posteriormente durante los primeros años de la guerra contra los narcotraficantes entre 1989 y 1990 se convirtió en uno de los hombres de mayor confianza de Escobar para la administración de la Hacienda Nápoles, situada en Puerto Triunfo, en donde fue además jefe de personal. En 1990, en desarrollo de la Operación Cocorná II , Henao fue capturado con otros 27 hombres a quienes se les decomisó armas, explosivos y dinero.

Durante esa operación, de la que escaparon Escobar y Jorge Luis Ochoa, Henao dispuso los grupos de evacuación que a la postre permitieron la fuga de los dos narcotraficantes. Tras su detención, fue trasladado a la Cárcel Nacional Modelo de Bogotá, y puesto en libertad posteriormente por un despacho judicial. Desde la fuga de Escobar de La Catedral el 22 de julio de 1992, HH tenía el control sobre la caja menor del jefe del Cartel y sobre los sistemas de seguridad y de movilización del capo.

Estaba encargado además de la cobertura y la preparación de las caletas empleadas por Escobar para ocultarse. Luego de la muerte de Brances Muñoz Mosquera, Tyson , en octubre de 1992, Henao intentó reconstruir el ala militar que dirigía el terrorista, y agrupó a cinco de sus hombres para organizar las acciones contra diferentes objetivos. Fue abatido por la Fuerza Pública el 1 de marzo de 1993 en el barrio Laureles de Medellín, tras un intenso tiroteo con policías y soldados que se prolongo varios minutos.22[the_ad id=»4035″]

Johny Rivera Acosta «El Palomo»:

Uno de los comandantes del ala terrorista del Cartel de Medellín, hombre de confianza de Pablo Escobar Gaviria y experto francotirador. Jefe de seguridad hasta su entrega el 28 de junio de 1991. Un año mas tarde, el 22 de julio de 1992, escapo de La Catedral en compañía de su Patron. Profugo de la justicia, se refugio en un principio en Manizales, tratando de evadir a las autoridades, para posteriormente trasladarse a Medellín y a Itaguí, donde fue localizado por los efectivos del Bloque de Búsqueda, a las 2:30 de la mañana del 27 de Noviembre de 1992.

200 uniformados apoyados por helicópteros artillados de la Fuerza Elite y dos blindados tomaron parte en la operacion que se prolongo por casi media hora. Al final de un intenso intercambio de balas, Rivera y los 2 sicarios que le servian de escoltas resultaron muertos. Se le acusaba de haber pagado a grupos de pistoleros más de 100 millones de pesos por el asesinato de 38 agentes de la Policía en Medellín, en represalia por la muerte de Brances Muñoz, «Tyson». Ademas habia sido responsabilizado del ataque con carro-bomba en las cercanias de la plaza de toros La Macarena en febrero de 1991.

Juan Carlos Ospina Alvarez «Enchufe»:

Jefe de sicarios del Cartel de Medellin, responsable de la activación de numerosos carros bomba en la capital antioqueña y del ataque a miembros de los organismos de seguridad. Vinculado por las autoridades al secuestro del entonces candidato a la Alcaldía de Bogotá, Andrés Pastrana en 1988, de haber participado en la muerte del jefe de inteligencia de la Policia en Medellín, capitán Fernando Posada Hoyos en diciembre de 1992, y en la muerte del periodista Jorge Enrique Pulido. Muerto el 12 de enero de 1993 en un operativo del Bloque de Búsqueda, junto a otro miembro del Cartel, Byron Arcila Valdés.

Victor Giovanni Granada «La modelo» o «El zarco»:

Sicario del Cartel de Medellin y segundo hombre en la organización de alias «Arete». Aunque se le conocian pocos antecedentes, las autoridades lo sindicaban de ser uno de los pistoleros que junto con Brances Muñoz Mosquera «Tyson», Mario Castaño Molina «El Chopo» y Sergio Alfonso Ramírez «El Pájaro», secuestraron y asesinaron a varios jefes del Cartel de Medellín por orden expresa de Pablo Escobar Gaviria, entre ellos algunos miembros de las familias Moncada y Galeano y a Walter Elkin Estrada, guardaespalda de los segundos. Fue abatido por la Policia el 16 de Enero de 1993, cuando se enfrentó a 20 uniformados, momentos después de haberse bajado de un Renault 6 azul en la calle 44 con carrera 65 en Medellin.[the_ad id=»4354″]

David Ricardo Prisco Lopera «Richard»:

Delincuente comun, jefe de la banda antioqueña de Los Priscos. Miembro de una familia de sicarios al servicio del Cartel de Medellín, tenia un largo prontuario criminal a cuestas, a pesar de su particular vocación religiosa: sindicado de participar en varios de los magnicidios que sacudieron a Colombia durante los años ochenta, Prisco y sus hermanos mandaron a levantar con el dinero recibido por sus primeros crímenes una estatua de la virgen del Carmen en su vieja casa del barrio Aranjuez.

Prisco tenía un contacto muy cercano con el jefe del Cartel de Medellín. Capturado en Pereira en 1980 por la Policía, tras recuperar su libertad, fue reclutado por orden expresa de Pablo Escobar Gaviria e incorporo más de 300 hombres para la ejecución de secuestros, atentados terroristas y asesinatos.

Vinculado a los asesinatos del ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, del director de El Espectador, Guillermo Cano Isaza; del magistrado Hernando Baquero Borda; del juez Primero Superior, Tulio Manuel Castro Gil; del procurador Carlos Mauro Hoyos, del gobernador de Antioquia, Antonio Roldán Betancur; del coronel Valdemar Franklin Quintero y del coronel Jaime Ramírez Gómez. Fue alcanzado por el brazo de la Policía Elite el 22 de enero de 1991, al ser sorprendido en una mansión del barrio Conquistadores al occidente de la capital antioqueña.[the_ad id=»4052″]

Cerca de 100 uniformados acordonaron la casa y se enfrentaron al cabecilla de la banda y a su primo, Vidal de Jesús Osorio Valencia dandoles de baja. Su muerte provoco una fuerte respuesta de Los Extraditables que asesinaron en represalia a Marina Montoya pocos dias despues.23

Armando Alberto Prisco Lopera:

Hermano del anterior y su segundo al mando dentro de la organizacion delicuencial. Juntos asumieron el manejo total del ala terrorista del Cartel de Medellin después de la muerte de Jhon Jairo Arias, Pinina, de Gustavo de Jesús Gaviria y Abraham, otro primo de Escobar. Cayo el mismo dia que su hermano en un operativo del Cuerpo Elite el 22 de enero de 1991, en la vereda Cabecera, de la inspección de Llano Grande del municipio de Rionegro (Antioquia). Murio junto a sus escoltas, Rodolfo de Jesús Rivas y Héctor Darío Molina Pérez.23

José Rodolfo Prisco Lopera:

Segundo cabecilla maximo de Los Priscos, luego de la muerte de su hermano y primer jefe de la banda delicuencial, Eneas Prisco Lopera alias El Negro, muerto en 1986 en el barrio Campo Valdés de Medellín. Entro muy pronto a servicio del Narcotrafico y participo en sus actividades terroristas. Eliminado el 31 de julio de 1987, por el DAS en Bogotá.23

Jaime Eduardo Rueda Rocha:

Natural de Yacopí (Cundinamarca), milito primero en la guerrilla de las Farc, antes de desertar para convertirse en su pueblo natal, en jefe de un grupo de «pájaros» o sicarios conocidos como «los Negritos». Fue formando parte de dicha banda delicuencial que conoció a Gonzalo Rodríguez Gacha, y entro a su servicio. Seria posteriormente enviado al Magdalena Medio para recibir entrenamiento del mercenario israelí Yair Klein.

En 1989 fue encargado por «el Mexicano» de dirigir el asesinato del lider liberal Luis Carlos Galan. Con 70 hombres bajo su mando, se infiltro en la manifestacion politica del 18 de agosto de 1989 en Soacha (Cundinamarca), y con una ametralladora Mini Atlanta 380, entregada por sus socios de Medellin sego personalmente la vida del candidato a la presidencia disparandole una rafaga por debajo del chaleco anti-balas. El 20 de septiembre de 1989, un mes después del atentado, la Policía capturó al sicario junto con otros tres hombres: su medio hermano Evert Rueda Silva, y los hermanos Jaime y Enrique Chávez.[the_ad id=»8984″]

Posteriormente, se fugaria de la penitenciaría La Picota el 18 de septiembre de 1990 y huiria al Magdalena Medio, donde armo su propio grupo paramilitar con 150 hombres en armas, moviendose por la región de Puerto Bogotá, Yacopí, Honda, La Dorada, Patevaca y Llano Mateo. En marzo de 1992, Rueda Rocha asesino, desmembro y arrojo al Rio Magdalena, al alcalde de Puerto Boyacá, Gustavo Londoño, y a las cuatro personas que lo acompañaban en un paraje rural cerca de Honda.

Ubicado por un informante, fue sorprendido por 15 miembros del GOES en el restaurante La Variante, a dos kilómetros de Honda, a las 5:30 de la mañana del 23 de abril de 1992. Rueda Rocha y los 6 escoltas que lo acompañaban abrieron fuego, desatando un tiroteo que se prolongo por espacio de media hora. Al final el asesino de Galán cayó abatido a 15 metros de la mesa donde estaba sentado, cuando intentaba saltar por una alambrada y huir. Tambien resultaron muertos todos sus guardaespaldas y un policia.24

Jorge Enrique Velásquez «El Navegante»:

Natural de Buenaventura y propietario de una modesta compañía naviera en Cartagena. Se convirtio en hombre de confianza de Rodriguez Gacha a traves del envio de cargamentos de droga al exterior y de la importacion de armas para sus ejercitos paramilitares.

Traiciono a su jefe y revelo a la Policia el paradero del legendario narcotraficante en la costa caribe de Colombia. Tras la muerte de su antiguo jefe fue perseguido por el cartel de Medellin y por Pablo Escobar que puso precio a su cabeza. Finalmente se refugio en EE.UU.

Luis Fernando Zabala Alvarez:

Ingeniero electrico, convertido en explosivista del Cartel de Medellin y encargado de armar las bombas. Luego de la muerte de Pablo Escobar paso al ELN asesorandolo en dicha materia, hasta ser capturado y asesinado por Carlos Castaño.
José Heber Rueda Silva:

Medio hermano de Jaime Eduardo Rueda Rocha. Fue sindicado por el DAS, pocos dias despues del asesinato de Galán como uno de los presuntos autores materiales del crimen. También existían acusaciones de haber participado en el atentado contra el general Miguel Maza Márquez; además aparecía comprometido como presunto miembro del grupo criminal que asesinó al dirigente sindical Teófilo Forero, y figuraba en la lista de implicados en el atentado contra las instalaciones de El Espectador. Detenido junto a su hermano, permanecio en prision y fue asesinado el 21 de junio de 1992 en la cárcel Modelo de Bogotá.[the_ad id=»4354″]

Leonardo Rivera Rincon «Leo»:

Muerto el 4 de febrero de 1993 durante una acción del Cuerpo Elite. Sicario del Cartel y enlace de Carlos Alzate Urquijo «Arete», con Escobar. Leo controlaba una organización de veinte pistoleros a sueldo que operaba en el barrio Buenos Aires de Medellín. Pertenecía al grupo de bandas de sicarios que manejaba «El Zarco».

Sergio Alfonso Ramírez Muñoz «El Pájaro»:

Jefe de un grupo de sicarios que operaban en el centro del pais. Encargado de los secuestros de Maruja Pachon de Villamizar y Beatriz Villamizar de Guerrero, y del asesinato de Marina Montoya, hermana del ex-secretario general de Presidencia German Montoya.

Capturado el 30 de septiembre de 1992 en una acción que culminó con la muerte de un sargento de la Policía en el edificio Mompox, de Medellín. Hombre de confianza de la familia de Escobar. Está sindicado de ser uno de los hombres del ala terrorista que controla Brances Muñoz Mosquera «Tyson».

EL LIMÓN PAGABA SOBORNOS DEL CARTEL

Alvaro de Jesús Agudelo, a quien se conocía con el remoquete de El Limón , fue el hombre que pereció en el operativo que culminó ayer con la muerte de Pablo Escobar Gaviria en Medellín. Las autoridades de Policía lo consideraban como un estafeta clave del jefe del cartel de Medellín.

Por: REDACCION EL TIEMPO
03 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Alias El Limón se constituyó en un soporte definitivo de la organización, en especial mientras Escobar permaneció tras las rejas después de acogerse a la Justicia, en julio de 1992.

Se trataba, según un informe de la Procuraduría, de un estafeta que en La Catedral era el encargado de pagar a través de sobornos las entradas de un camión a las instalaciones del penal.

La actividad de El Limón consistía en persuadir con fuertes sumas de dinero a los miembros del Ejército encargados de vigilar la entrada y salida de personas y automotores a La Catedral.

La labor del estafeta se realizó de modo permanente en la puerta del penal y se produjo durante varios meses, de acuerdo con el Ministerio Público.

Así se desprende de un centenar de declaraciones recogidas por la Procuraduría entre funcionarios del Estado y efectivos del Ejército, y en las cuales se establecieron las irregularidades.

Durante varios meses, y aun antes de que la Fiscalía, la Procuraduría o el Ejecutivo tuviesen pistas sobre las irregularidades en el penal, Escobar y sus hombres sobornaban periódica e indistintamente a soldados, suboficiales y oficiales encargados de ejercer la vigilancia externa del penal.

Soldados confesaron El cartel en muchas ocasiones a través de El Limón les pagó con dinero, comida y útiles de aseo. Al dinero en efectivo lo llamaban una liga . A los bonos, bonos.

Algunos miembros del Ejército dijeron, en la Procuraduría, que los sobornos los coordinaba El Limon , que era el estafeta de Escobar en la cárcel.

Al estafeta no lo controlaba nadie, ni el Ejército ni los guardianes. El entraba y salía sin ningún problema , dijo un uniformado.

El Limon era el que coordinaba el acceso a La Catedral de un camión Mazda turbo diesel azul identificado por los soldados y guardianes como el vehículo que entraba regularmente a la cárcel.

A los miembros de la IV Brigada, según las declaraciones de uniformados de esa guarnición militar, les pagaban entre 70.000 y 500.000 pesos por dejar pasar el camión sin revisarlo.

Algunos soldados reconocieron, en sus declaraciones, que recibieron los bonos. Uno dijo que acepto ese soborno en dos oportunidades. Un bono lo recibí el 17 ó 18 de julio, eran dos papelitos con una clave .

Estos testimonios explican por qué el 5 de julio de 1992, 16 días antes de la fuga de los miembros del cartel, según un oficial de la IV Brigada que realizaba a medianoche una inspección por los puestos de guardia de la cárcel, había una fogata en el presidio y dos vehículos entraban y salían. Uno de ellos, una motocicleta.

Jorge Eli el Negro Pabón
Una de las personas mas cercanas a Pablo Escobar
Sindicado del asesinato del director del diario El Espectador,Guillermo Cano.Tiempo despues por un lío de faldas entre el Negro Pabon y Alejo Piña del Cartel de Cali se desataria la guerra entre ambos carteles.Asesinado en Panama por una vendetta de narcotrafico.

 

Los sicarios de pablo Escobar
Pablo’s sicarios from Left to right Unknown, Jhon Jairo Velasquez Vasquez alias “Popeye”, Unknown, Gonzalo Antonio Restrepo Henao, alias “Chalo”, Carlos Alzate Urquijo alias ““El Arete”, Jorge Eli Pabón, alias “El Negro Pabón”, Otoniel de Jesús Gonzalez Franco, alias “Otto” at Hacienda Napoles. Circa 1988.

 

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Socios del Cartel de Medellin

Socios del Cartel
Los principales socios de Escobar dentro del Cartel de Medellín, durante la década de los 70 y 80 fueron:
José Gonzalo Rodríguez Gacha «El mexicano»: Nacido en Pacho (Cundinamarca) se convirtió en el principal aliado y sostén de Escobar durante la guerra emprendida contra el Estado colombiano. Fue el «Ministro de guerra» del cartel de Medellín y hacia 1989 tenía 1000 hombres en armas en el centro del país. Sus sicarios, alrededor de 70 fueron los encargados de matar a Luis Carlos Galán. Tras el cruento bombardeo al edificio del DAS en Bogotá, que dejó 70 muertos y 500 heridos, se convirtió en el criminal más buscado del país. Traicionado por un lugarteniente suyo, murió el 15 de Diciembre de 1989 en Tolú durante la Operación Apocalipsis junto a su hijo y 5 de sus hombres. Se le acusa de al menos 2000 homicidios.[irp]

Gustavo de Jesús Gaviria Rivero «León»: Primo de Escobar y su mano derecha, acompañó la carrera delictiva de este desde el principio. Encargado de las finanzas del cartel, pasó a ser el segundo hombre del ente narcoterrorista tras la muerte de Rodríguez Gacha. Murió en Medellín durante la Operacion Apocalipsis II, al enfrentarse a tiros con la policía el 12 de agosto de 1990. En el momento de su muerte se hallaba solo y en compañia de su familia.

Jorge Luis Ochoa Vásquez: Perteneciente al clan de los Ochoa, fue el mas importante de sus hermanos dentro de la organizacion criminal. Reconocido criador de caballos se convirtió en el número 2 a la muerte de Gaviria Rivero. Se rindió el 15 de enero de 1991 como parte de la política de sometimiento a la justicia del gobierno de César Gaviria.

Carlos Lehder «El loco»: Oriundo de Armenia (Quindío) y reconocido por sus excentricidades, abrió innumerables rutas de tráfico de narcóticos en el Caribe gracias a sus contactos en EE.UU. Capturado en febrero de 1987, fue inmediatamente extraditado y condenado a cadena perpetua pero su pena fue reducida por declarar contra Manuel Antonio Noriega. Es el narcotraficante del Cartel de Medellín, de más alto rango preso en Norteamérica.

Juan David Ochoa: El mayor de los hermanos Ochoa. Se sometió a la justicia el 16 de febrero de 1991.
Fabio Ochoa Vásquez: El menor del clan, fue el primero en someterse a los decretos de rebaja de penas el 18 de diciembre de 1990. Posteriormente sería extraditado en 2001, al incumplir sus acuerdos con el Gobierno colombiano.

Luis Fernando Gaviria Gómez «Abraham»: Primo hermano de Pablo Emilio Escobar Gaviria, conocido dentro de la organización como César y Abraham. Tenía la función de enviar cocaína al exterior y coordinar las acciones de tipo militar, desde la muerte del también primo de el capo, Gustavo de Jesús Gaviria Rivero. Muerto el 23 de Octubre de 1990 en la finca Manantial, vereda La Mosca, jurisdiccion del Guarne (Antioquia), en medio de la Operacion Apocalipsis II. Junto a el enfrentando medio centenar de policias, murio su conductor Nicolás Calle.

Griselda Blanco: Nacida en Santa Marta de donde se trasladaría posteriormente a Medellín, se convirtió en uno de los primeros grandes capos del tráfico de drogas en la década de los setenta. Asociada a Escobar se mudó a Miami, desde donde coordinó el envío de toneladas de cocaína. Fue arrestada por la DEA el 20 de febrero de 1985 y condenada a 16 años de cárcel. Asesinada por sicarios en Agosto de 2012.

José Rafael Abello Silva «Mono Abello»: El séptimo dentro del organigrama del Cartel y principal narco costeño. Capturado en un restaurante de Bogotá el 11 de octubre de 1989, fue posteriormente extraditado. Liberado en 2007.

Gilberto Rendón Hurtado: El número 8 dentro del Cartel de Medellin y fiel socio de Rodriguez Gacha. Murió con su jefe durante la Operación Apocalipsis. Heredo sus estructuras criminales a su hermano Alirio de Jesus Rendon Hurtado «El cebollero».

Gilberto Molina: Magnate boyacense de las esmeraldas y aliado cercano de «El mexicano», quien inició la carrera criminal bajo su sombra. Entró más tarde en conflicto con Rodríguez Gacha por el control de rutas del narcotráfico y de la zona esmeraldífera. Terminaría asesinado por 25 sicarios de su ex-socio, junto a 17 personas más en una finca de Sasaima, en febrero de 1989.

Francisco Mario y Fernando Galeano Berrio: Encargados de los negocios del Cártel de Medellín tras la entrega de Escobar y sus principales lugartenientes del ala militar, se convirtieron en los principales socios de este entre 1991 y 1992, controlando el area financiera de la organizacion narco-terrorista. Pero terminaron siendo asesinados por orden del capo dentro la carcel de la catedral en julio de 1992.
Gerardo «Kiko» y William Moncada Cuartas: Junto a los Galeano se convirtieron en unos de los principales socios del Cartel tras la entrega de Escobar, que les confió el manejo del ala económica de su organización. Compartieron la suerte de sus aliados en julio de 1992.
Roberto Escobar Gaviria «El Osito»: Hermano de «El Patrón», ingresó desde temprano en las actividades delictivas de este, pero manejó un perfil más bien bajo durante este periodo. Se entregó el 7 de octubre de 1992 a las autoridades.

Fidel Castaño Gil «Rambo»: Comandante de los grupos paramilitares de Antioquia y Córdoba, entró en contacto con Escobar a través de Rodríguez Gacha, conocido por su anti-comunismo. Responsable de innumerables masacres y atentados contra la UP y miembros de todos los partidos de izquierda, se alió con el Cartel de Medellin a cambio de ayuda financiera para su organización. Tras la muerte de los Galeano y Moncada (sus socios) entró en conflicto con Pablo Escobar, creando Los PEPES junto a su hermano Carlos y al Cartel de Cali. Murió en combates contra la guerrilla del EPL en 1994.
Carlos Castaño Gil: Hermano de Fidel participo activamente primero en la campaña de exterminio contra la izquierda y luego en Los PEPES. A la muerte de «Rambo» quedó al fente de la autodefensas. Fue asesinado en 2004 por su hermano Vicente Castaño.

Henry de Jesús Pérez: Al mando de los paramilitares del Magdalena Medio, se alió con Rodríguez Gacha en la década de los ochenta a cambio de financiación y armas. Participó en la campaña que emprendió «El Mexicano» contra la UP. A la muerte de éste, se enemistó con Pablo Escobar y entró en guerra con el Cartel de Medellín. Cientos de sicarios, paramilitares y civiles murieron en los continuos ataques de lado y lado. Finalmente fue asesinado a mediados de 1991 durante la fiesta de la Virgen del Carmen en Puerto Boyacá.16

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El fin de Popeye, “el general de la mafia”

Fecha de publicacion  febrero 18, 2020 / ElPais

Fue de los peores criminales de la historia de Colombia. Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, jefe de sicarios del narco Pablo Escobar, murió   jueves febrero 18, 2020 a los 57 años después de pasar dos décadas en la cárcel. (más…)

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Las otras víctimas de Pablo Escobar: los héroes olvidados

Publicado por semana.com el | 7/21/2012 12:00:00 AM
La narcoguerra de Pablo Escobar no solo cobró la vida de importantes figuras públicas, sino la de personajes que también lucharon, pero pocos recuerdan. Ahora que reviven en la serie del Canal Caracol, SEMANA les rinde un homenaje. (más…)

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Muere ‘Popeye’, el exjefe de sicarios de Pablo Escobar

Jhon Jairo Velásquez Vásquez, vinculado a crímenes como el asesinato de Luis Carlos Galán, fallece por un cáncer de esófago . Conocido como Popeye, el temido sicario de Pablo Escobar vinculado a muchos de los peores crímenes del cartel de Medellín, murió la madrugada de este jueves en el Instituto Nacional de Cancerología de Bogotá, donde se encontraba hospitalizado por un cáncer de esófago en estado avanzado, según ha confirmado el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec). (más…)

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Frases célebres de Pablo Escobar

A lo largo de su vida, Pablo Escobar pronunció muchas citas. En las siguientes líneas puedes encontrar algunas de las que más definen a este temido personaje. (más…)

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Confesiones de Pablo Escobar a ‘Popeye’

Mauricio Aranguren relata un encuentro de ‘Popeye’ con su ‘Patrón’ en el que le revela sorprendentes secretos sobre su vida y sobre muchas de sus acciones delictivas. Primera parte.

Confesiones de Pablo Escobar a 'Popeye'

Confesiones de Pablo Escobar a ‘Popeye’

Por www.kienyke.com

Tenía doce años de edad y cinco días cumplidos la mañana en la cual descubrí que por mis venas corría sangre fría. Ese jueves se parecía a cualquier otro, pero no fue igual. A la salida del colegio, ante mis ojos y frente a mi heladeríafavorita, fui testigo de cómo dos hombres, machete en mano, seenfrentaban a muerte. Uno de ellos se resbaló y allí, al bordemis pies y mi niñez, con sevicia, uno le dio al otro un machetazo en la yugular. La sangre salía aborbotones. La gente se escondía ante el horror. Pero yo no. No corrí. La sangre me fascinó. Esperé hasta que la victimafalleciera y el victimario comenzara a huir. La larga láminadel arma, plana y brillante, casi medieval para mi inocentemirada, quedó manchada del color rojo oscuro de la sangre derramada. La mano de aquel tipo temblaba sin dejar de aferrarse al mango del machete. Salpicado de muerte, el hombre se vio sorprendido por mi impávida presencia, no me quitó los ojos de encima durante unos segundos, casi eternos.

Yo le sostuve la mirada hasta que escapó. Caminé a pasolento, despacio y en silencio me fui a casa.Así perdí la inocencia y volví a nacer para el mundo que me tocóvivir, no aquel que mi madre soñó para el pequeño Jhon Jairo Velásquez Vásquez, sino el que me encontré en la calle y en lomás profundo de mi condición humana. A partir de ese día, yo ya no fui el mismo. Poco a poco y sin notarlo, comencé atransformarmeen ‘Popeye’.

Mi primera misión para el Cartel de Medellín no parecía muyemocionante, sin embargo tuve mi recompensa justo ese mismodía. Llevé a Elsy Sofía hasta una lujosa casa construida alfilo de la montaña que rodea el valle de Aburrá por eloriente, la cara moderna de la ciudad, el lugar másexclusivo de Medellín: el barrio el Poblado. Mientras uno subees inevitable mirar al otro lado, a lamontaña del frente, lacomuna nororiental, el lugar donde se aprende a ser un matón.La escuela de sicarios más famosa del mundo.

Por ser la primera vez, Elsy me indicaba en qué esquina girar, por dónde subir o bajar. No debía importarme lo que ella iba ahacer allí, menos el lugar; sin embargo, al acomodar el retrovisor y admirar sus ojos azules, su cabello rubio y sobre todo las dos bellezas que se asomaban por el escote de su blusa, lo pude intuir y hasta imaginar. Cuando se bajó de la camioneta, fue inevitable contemplarcómo sus pies desnudos, perfectos, desfilaban ante mi indiscreta mirada entre unas delicadassandalias rojas.

Aunque la mujer tenía finos modales y se le notaba la clase, –era la Reina Nacional de la Ganadería de aquel año–, para mí era iguala todas las hembras con las que crecí en el barrio. Las conocíbien, con ropa de trabajo y sin ella. Y, sin lugar a equivocarme,les aseguro que mujeres como ésta pueden ser, al mismo tiempo, elparaíso y el infierno de cualquierhombre.

La recuerdo de manera fugaz por ser mi primera patrona, pero siconfesara cuales fueron las mujeres que marcaron mi vida en la mafia,nombraría sólo dos: Wendy y Ángela María. Wendy me enseñó que lashembras en la guerra son más peligrosas que un balazo en el pecho. Con Ángela María entendí cómo un amor platónico al convertirse en realidad puede terminar siendo, al final, la peor de las pesadillas.

Elsy Sofía me ordenóesperarladentro de la camioneta y esohice. Observé desde allí los alrededores de la casa. No habíapasado un cuarto de hora y como un fantasma, de la nada, apareció ‘el Patrón’ en persona. Era el mismoPablo EmilioEscobar Gaviria. ‘El Patrón’ se acercó hasta la camioneta y puso su mano derechasobre la puerta. El vidrio estaba abajo. Mirándome a los ojos me preguntó:

–¿Y usted quién es?

– Yo soy ‘Popeye’, el chofer de Elsy, la señorita que acaba de entrar – le contesté emocionado, mirándolo bien fijo y a los ojos; sindudas. Pablo dejó ver una leve sonrisa, pero una muy leve, apenas si la dejó aparecer. Se separó de la camioneta y entró ala casa. Pude notarque yo le había caído bien; bueno, esocreo, por lo menos le hizo gracia que tratara de señorita a una de las muñecas de la mafia, que de señoritas poco.

En el cartel, un bandido entra recomendado por otro bandido, pero en mi caso no hubo espaldarazo de criminal alguno. Como chofer yguardaespaldas de Elsy Sofía, fui conociendo la organización alfrecuentar los escondites de Pablo. Yo acompañaba a la novia de ‘el Patrón’ hasta altas horas de la noche; ella hacía lo suyo y yo lomío: esperar.Popeye iba a durar más que Elsy Sofía al lado deEscobar, eso lo tenía bien claro, es que en mi barrio lo veíatodos los días: un ‘duro’ cambia de muñeca cada fin de semana y algunos a diario. Mis respetos para aquella hembra, debió ser muy buen polvo para que prolongara su relación con Pablo durante dos años. Lo suficiente para que ella consiguiera apartamento y carro, y yo, por mi lado, me diera a conocer, comentara mi experienciacomo aspirante a cadete de la marina nacional, sub oficial de la policía y matón a sueldo. Suficientes cartas de presentación paracomenzar a trabajar directamente con el capo de capos.

Cuando acepté el empleo, lo hice de inmediato y sin dudarlo; así fue como se comenzó a definir mi vida, de la manera más simple einesperada pero con la precisión de un reloj suizo. Yo aún noestaba preparado para comprender las consecuencias de mi decisión.Mucho menos el signo cruel de la fatalidad.

El paso definitivo a las filas de Pablo Escobar ocurrió durante los primeros meses del año 1986, después del accidente enhelicóptero de Elsy Sofía y ‘el Jefe’. Venían de una playaprivada en el Pacífico colombiano frontera con Panamá, cuando elmotor de cola de la nave falló y el aparato se precipitó atierra. Cayó sobre un árbol frondoso y la cabina quedósuspendida entre las ramas, mientras los ocupantes fueronexpulsados por el impacto a un lodazal que rodeaba el árbol.

De manera asombrosa, tal y como sucedió hasta el final de susdías, Pablo Escobar contó con una suerte casi diabólica. Salióileso. No tenía un sólo rasguño en la piel, ni un chichón en lacabeza, nada. ‘El Patrón’ tuvo más vidas que un gato. En cambio elpiloto quedó mal herido y alias ‘la Yuca’, uno de losguardaespaldas que lo acompañaba, tuvo fractura abierta defémur. Elsy Sofía se quebró el brazo izquierdo. Para suerte delos heridos cada vez que ‘el Patrón’ viajaba en helicóptero siemprelo escoltaba una nave más de su flotilla. En el segundo aparatovenía alias ‘Otto’, quien recogió a los heridos y, junto a Pablo,los trasladó a la Clínica las Vegas, en Medellín.

Elsy Sofía frecuentó al Patrón varias veces después del accidente, pero enyesada perdía el encantó. La relación se acabó y de inmediato el mismo Pablo me incorporó a su grupo deguardaespaldas. Este fue el día más importante de mi vida, mi ingreso al mundo de la mafia criolla. Yo pensaba: ya estoy en lanómina de Pablo Escobar. ¡Soy parte del Cartel de Medellín!

En mi barrio se regó la noticia como pólvora, mis amigosmurmuraban: “A Popeye lo matan este año”. Y qué irónico, quienes me auguraron la peor suerte, hoy están muertos. Esa ha sido mi constante, ser un sobreviviente.

Consideren este testimonio un milagro, no sé cómo no me han matado antes de contar mi verdad. Aquí me atrevo a confesar los crímenesque cometí y algunos más por los que otros bandidos, tanculpables como yo de una década llena de sangre traición y muerte, deben responder ante la justicia o por lo menos frente a la opiniónpública.

Su ascenso en el Cartel fue vertiginoso, en sólo dos años, pasó de manejar el carro de una muñeca de la mafia a ser uno delos hombres de confianza de Pablo Escobar. El 16 de enero de 1988 realizó su golpe más célebre como miembro delbrazo armado de los Extraditables: el secuestro del expresidente de Colombia Andrés Pastrana Arango, entonces candidato a la alcaldía de Bogotá. Cuatro días después, seencontraba solo con Pablo Escobar. Esa madrugada lo acompañóen su refugio favorito. Si algo recuerda ‘Popeye’ con precisión son esos momentos de intimidad que pasó al lado del capo decapos.

–Con Pablo, no todo fue bala– dice ‘Popeye’ yevoca con unaprecisión sorprendente, las extensas y apasionantes tertuliasjunto al que en ese momento de su vida era el hombre a emular.

El día que conocí a Pablo Escobar

Hacía las dos y treinta de la madrugada, Pablo sufría del antojo más raro que le conocí a mafioso alguno. Raro, por losimple, lo extravagante era lo normal durante el auge del narcotráfico, lo sencillo era lo extraño. Su deseo másrecurrente era fácil de complacer.

–¿La señora de la cocina dejó arroz hecho? –me preguntaba–. Como siempre, ‘el Patrón’ le respondía:

–Prepárate comida para los dos, vos sabes qué me gusta –me decía.

Este diálogo era casi un ritual, ocurría cuando la servidumbredormía y ‘el Patrón’ me pedía que le cocinara. Su comidafavorita nunca fue un plato francés minúsculo y bien decorado, tampoco una langosta rolliza, menos el caviar; su gusto eratan sencillo como Pablo, le encantaba el arroz con huevo.

Yo prendía el fogón, echaba cuatro huevos en una paila y justoantes de verlos freír, les deslizaba encima el arroz,revolvía todo con un poco de sal y quedaba delicioso. En otraparrilla calentaba dos arepas. El vaso de leche caliente nopodía faltar. Media hora más tarde él interrumpía laconversación y me decía: estoy antojado de un café con leche,pero como el que vos sabes hacer: batido en licuadora, bien espumoso.

Cuando no teníamos a la Policía detrás, Escobar se acostaba enla madrugada y solía levantarse a las doce o una de la tarde.‘El Patrón’ fue un trasnochador empedernido y también un amantefogoso. Nunca bebió licor en exceso y en la cama siempre fueun caballero con las mujeres, fuera alguna de sus amantes o una simple prostituta de las muchas que nos acompañaron. Jamáslo vi borracho y no me tocó una orgía con él.

Si todo iba bien y el ambiente era propicio, Pablo se relajabacon un ‘cacho’ de marihuana, le daba dos o tres pitazos y lo pasabacon una o máximo dos cervezas, nada más. Las muñecas de la mafiallegaban y el compartía un rato con sus amigos o llegado el casocon nosotros, pero luego escogía a la mejor y se la llevaba parael cuarto.

Escobar sólo tuvo tres amantes. Las demás mujeres fueron de paso, hembras para una noche o un fin de semana. Eso sí, todas hermosas. Por su cama gatearon desnudas reinas de belleza, modelos,presentadoras de televisión, deportistas, colegialas y mujeres del montón que acostumbraban ir a las dos discotecas de moda en Medellín, Acuarios y Kevins. Fue la época de oro de las mujerespaisas, cuando aún tenían las tetas originales y el resto sin cirugías. La que era hembra, lo era de verdad. Pablo tuvo morenas,blancas, trigueñas, pelirrojas y casi no repetía, era raro ver a lamisma muñeca dos o tres veces.

La única perversión que le conocí, si así se le puede llamar, fue su fascinación por la pérdida de la virginidad de una mujerheterosexual con una lesbiana experimentada. Tenía una celestinaque le conseguía mujeres dispuestas a experimentar por primera vez los besos y las caricias de otra mujer, hasta lograr orgasmos múltiples. Las sedientas lesbianas atacaban a las novatas con lujuria. Cuando al ‘Patrón’ le ofrecían un show lésbicotradicional él lo rechazaba, lo suyo era esa experiencia intensae irrepetible para una mujer.

Me imagino que le gustaban lostríos, digo, me imagino porque lo que les cuento lo supe de suboca, pues estos encuentros pasionales eran privados.

–Patrón, aquí está el cafecito como le gusta –le dije.

Luego de entregarle el espumoso café con leche, y ya que veníamos hablando de mujeres, aproveche para comentarle lo que me había sucedidocon el ‘Kit de carretera’, así le decíamos al maletín donde ‘el Patrón’ mantenía un pene con dos cabezas y demás aditamentos para los juegos lésbicos.

–Jefe, se acuerda de la última fiesta con chimbas.

–Sí, ¿por qué?

–Usted me mandó por el ‘Kit de carretera’ y antes de llegar alescondite me paró la policía en el reten de la avenida las Palmas.Me esculcaron el baúl del carro y ahí mismo pegaron el brinco: !Y esto! Yo los miré haciéndome el apenado, les dije que eso era demi patrona y soltaron la carcajada.

–Y qué pasó después –me preguntó Pablo.

–Nada, me dejaron pasar pero antes de montarme al carro me dijeroncon ironía: ¡pero pasa maluco su patrona!

–Hombe, ‘Popeye’, pobre doña Tata, usted haciéndola quedar mal por lacalle, si María Victoria es una santa.

–No, patrón, no me refería a su esposa –le dije.Ahora sí tenía vergüenza de verdad, pero él lo había tomado en son de chiste.

–A ver Pope, con las únicas mujeres que he usado el ‘Kit de carretera’ han sido patronas suyas, son Elsy Sofía y la loca de laWendy. Ah, espere, ahora caigo en cuenta, usted nunca trabajó paraWendy. Sólo para Elsy.

–Patrón, ¿y cuánto duró con Elsy Sofía? –le pregunté.

–Casi dos años. Hasta que le entró la ambición.

–¿Cómo la ambición?

–Usted conoció el apartamento de lujo que le tenía en el poblado,los carros, las joyas y los viajes que le di.

–Sí, claro que me acuerdo del palacio donde ella vivía, –le dije.

–Bueno, al final no estaba conforme y me pidió lo imposible.Después del accidente del helicóptero, con el brazo enyesado y todo, se le ocurrió ponerme un ultimátum:!La Tata o yo!

Obviamente seguí con mi esposa. ¡Ni guevón que fuera! a MaríaVictoria la conocí cuando yo no tenía un peso en el bolsillo, enesa época me quiso pobre y sin plata, y ahora rico y conproblemas me sigue queriendo igual. Eso es amor. Y pensar que yola enamoré dedicándole canciones y regalándole chocolatinas. Encambio esta vieja me conoció con dinero y poder; no estaba claroqué tan enamorada estaba de mí o del mito Pablo Escobar.

–¿Y si a Elsy le entró la ambición, qué le pasó a Wendy? –le pregunté.

–A Wendy le picó el mismo bicho, aunque a ella le dio algo peor:celocitis aguda , casi mortal. Cuando me veía con otra mujer me tiraba elcarro. Estaba tan loca que una vez se atrevió a chocarme y hacerme unescándalo en plena calle. Se le corrió la teja. Me tocó amenazarla: ¡Sime sigue persiguiendo se muere! –le dije– pero por un oído le entró y por el otro le salió. Esa es una mujer intensa en todo el sentido de la palabra. No la mandé a pelar porque encontré otra forma para alejarla de una vez por todas.

Pablo se quedó pensativo, su penetrante mirada se fue al vacío ytomó otro sorbo de café con leche. Sentí que ese tema se había cerrado y nunca pregunté qué método usó para apaciguar a la fiera en la que Wendy se había convertido. En la mafia hay cosasque es mejor no saber ni preguntar, aunque ese dato, tiempodespués, me hubiera ahorrado un gran dolor de cabeza. Todo lo malo y lo bueno de esta mujer se me revelaría de la peor manera posiblepara un hombre enamorado. Más adelante lo descubrirán y me daránla razón.

Acompañé a Pablo en su silencio y cuando lo consideré prudentecambie el tema, le hice un comentario sobre su creciente guerracontra la extradición de colombianos a los Estados Unidos.

–Patrón, y hablando de todo como los locos, las declaracionesmás duras contra usted, son las del senador Luis Carlos Galán. Ese político no sabe el enemigo qué se está echando encima –le dije.

–Galán está atizando una vieja hoguera, el tiene una deudaconmigo pero mientras no sea un presidenciable con opción, no vale la pena saldarla.

–Patrón, ¿cómo comenzó la pelea entre usted y Galán?

–Traiga otro café con leche y lo actualizo –me dijo. Pablo me contó los antecedentes de una guerra en la que yo tendría mucho que ver, pero a la cual llegue muchos años después de iniciarse.

–Todo comenzó cuando a Luis Carlos Galán se le ocurrió hacerpolítica destruyendo mi corta carrera de congresista, ¡es que no había comenzado y ya Galán me estaba casando la pelea! –exclamó Pablo, bebió otro poco de café, y continuo sin pausas.

–El dos defebrero de 1982 el líder del Nuevo Liberalismo descalificó lalista del Movimiento de Renovación Liberal de Antioquia que meincluía a mí en el primer renglón de suplencia para el Congreso.El principal era el político Jairo Ortega. El golpe fue duro, yocompartía los ideales del Nuevo Liberalísimo, de hecho nuestromovimiento estaba avalado por Luis Carlos Galán, pero después dela descalificación quedamos muy mal parados ante la prensa, ¡aunque jamás ante la gente! El pueblo antioqueño estaba connosotros. La carta de Galán dirigida a Jairo Ortega fue unadeclaración de guerra, palabras más palabras a menos, decía algoasí: “No podemos aceptar vinculación de personas cuyas actividadesestén en contradicción con nuestras tesis de restauración moral ypolítica del país. Si usted no acepta estas condiciones yo no podría permitir que la lista de su movimiento tenga vinculaciónalguna con mi candidatura presidencial”.

El movimiento lo financiaba yo y Jairo no tuvo otra opción que buscar otro movimiento liberal al cual adherirse para poder continuar con la campaña hacia el Congreso. La reacción fue inmediata, al instante nos vinculamos al movimiento Alternativa Popular, que presidía ‘el Santo’, el senador Alberto SantofimioBotero, rival político y generacional de Galán dentro delliberalísimo.

Todas mis propiedades, incluyendo la haciendaNápoles, los aviones y helicópteros, fueron puestos a servicio deSantofimio y nuestro grupo político. Luego Galán volvió y atacó, esta vez en mi propia casa. En unamanifestación política en Medellín me repitió la dosis, y a mí metocó aguantarme el ‘barillazo’. Ante tal golpe político, y en plenacampaña sólo se me ocurrió decir que era un asunto normal en unacontienda electoral.

Le di la vuelta a la crítica porque le eché la culpa a la oligarquía, a los políticos de siempre que sólorajaban, comían prójimo y no hacían nada. En cambio yo sí teníaalgo qué mostrar, todas mis obras, las canchas de fútbol, el polideportivo, los barrios de trescientas casas que construí y laayuda que le di a la gente a través de mi fundación ‘Civismo enmarcha’ y ‘Medellín sin tugurios’. Mientras más palo nos daban, más plata le invertía a la gente pobre. Desde enero de 1979 yo veníaaliviando el hambre del pueblo antioqueño. Muchos habitantes vivíanen los basureros de la ciudad; otros eran obreros. Era una base fuerte, las clases menos favorecidas me veían como su benefactor y salvador.

–Huy, ‘Patrón’, yo me acuerdo de eso, y no se me olvidará nuncacuando en la revistaSemanale decían a usted en la portada: ‘ElRobin Hood Antioqueño’. Aún no tenía el gusto de conocerlo, Patrón; sin embargo ya lo admiraba a la distancia. La primera vez quehablamos fue cuando era conductor de Elsy Sofía, pero la primeravez que lo vi a usted, acababa de salir al balcón de su casa enla hacienda Nápoles. Yo estaba recién retirado de la policía y sinhacer nada, hasta que me salió un puesto de ayudante deelectricidad. Una vez me tocó arreglar el toro mecánico que ‘el Patrón’ tenía en el centro de la piscina, usted se veía imponentecon las dos manos apoyadas en el barandal y divisando ese paraíso. Desde ese largo balcón se veía todo su zoológico.

–No exageres hombre, Pope, la hacienda es muy grande como para poder verla desde un solo lugar, pero mejor no nos salgamos del tema. El cuento es que Luis Carlos Galán ganó una curul en el Senado de la república y así quedo planteada la guerra en unterreno que nunca me fue favorable, un lugar al cual nuncapertenecí, al que quise entrar y no me dejaron. Yo era un novatoen el congreso y Galán estaba en su salsa, era su territorio.

–Patrón, con todo respeto y perdone que meta tanto la cucharada, ¿sí es verdad que al llegar al capitolio, se le olvidó llevarcorbata y como allá sólo puede entrar uno disfrazado de pingüino,le tocó pedir una prestada? –le pregunte sonriendo, traté desuavizar mi impertinencia.

–El que le contó el chisme no miente. Así fue –me contestó de buenhumor. Yo iba muy bien vestido pero sin corbata, nunca me gustóusarla, además con el tiempo se convirtió en el símbolo de mis enemigos, los políticos a las órdenes de la DEA y no alservicio de los colombianos.

Luis Carlos Galán y su escudero, elministro de justicia, Rodrigo Lara Bonilla, fueron los primeros. Enel congreso me hicieron la vida imposible, escarbaron en mi pasadoy me humillaron en público, acusándome de asesino y narcotraficante. Ellos, junto a los gringos, fueron los autoresintelectuales de mi única derrota en la vida: mi salida a sombrerazos de la Cámara de Representantes. Lograron sacarme, me ganaron una batalla, ¡más no la guerra!

Antes de iniciarse el ataque político de Galán y su gente en el Congreso, yo combinaba las actividades de narcotráfico con las dela política y gozaba de inmunidad parlamentaria. En Medellín había comprado los mejores lotes del barrio El Poblado. Allí construímuchos edificios, entre ellos el mío, el famoso edificio Mónaco,donde fijé mi residencia en el penthouse; el resto del edificio megusta mantenerlo desocupado, a excepción del apartamento deustedes, la escolta de mi familia y, por supuesto, mis hombres.

Yo había llegado a la política precedido de un gran número deinversiones en la vida económica de la ciudad. Gran parte de laélite paisa, los poderosos de la ciudad, en un comienzo me permitieron el ingreso a la vida política y económica, más por conveniencia que por miedo.

–¿Dígame a qué paisa no le gusta elbillete, ‘Popeye’?

–A todos, Patrón, les gusta tanto o más que la arepa –le contesté.

Pablo continuó sonriente.

–Yo invertía gran cantidad de dinero en propiedad raíz. La construcción se disparó y la propiedad se encareció. Los banquerosme buscaban para que moviera mi dinero en los bancos. La plata dela droga cambió la vida de la ciudad y una nueva clase socialemergió sobre los ricos tradicionales, quienes nos buscaban paravendernos sus quebradas industrias y sus tradicionales propiedadesal triple de su valor real. Nosotros pagábamos en efectivo,contante y sonante. A ellos les encanta la platica que huele anuevo, en especial si son verdes. Los automóviles de lujo no eran exclusividad de los mismos de siempre. Las discotecas se convirtieron en lugar de encuentro entre nosotros y las más bellas mujeres, la mayoría de ellas se dejaban tentar por cuanto mafiosoaparecía, algunos «traquetos» fundaron los más ostentosos sitios debaile y comenzó una desaforada cultura consumista. Uno de esosefectos raros que tuvo la abundancia de dólares en la ciudad, fue que a los centros comerciales terminaran llamándolosMalls, como les dicen en Miami. La cultura del dinero fácil invadió la ciudad.

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Dólares, cenas y prostitutas, los sobornos de Piedrahita

Publicada: 11/11/2017 – 22:38 hs. / Por Agustin Ceruse / tn.com.ar
Dólares, cenas y prostitutas, los sobornos de Piedrahita Ceballos a un agente antinarco estadounidense. El ganadero colombiano ahora está acusado de lavar 15 millones de dólares en la Argentina junto a la familia de Escobar Gaviria y el empresario Corvo Dolcet. (más…)

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Biografia de Gustavo de Jesús Gaviria

Gustavo de Jesús Gaviria Rivero (Pereira; 25 de diciembre de 1946-Medellín; 12 de agosto de 1990) fue un narcotraficante colombiano, primo hermano de Pablo Escobar y jefe financiero del Cartel de Medellín .

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Los Sicarios de Pablo Escobar

Los Sicarios de Pablo Escobar  sembraron el terror para el capo del Cártel de Medellín. Conoce cuáles fueron sus crímenes más brutales y cuál es su realidad en la actualidadPablo Escobar, el legendario capo del Cártel de Medellín abatido por la policía en 1993, se rodeó de temidos y fieles lugartenientes, como John Jairo Velásquez, alias Popeye, quien este martes recuperó su libertad en Colombia luego de 22 años preso.

A continuación, algunos de los más destacados sicarios que, en nombre de Escobar y con ayuda de un batallón de pistoleros a sueldo, asesinaron a centenares de personas y ejecutaron los más sonados atentados en Colombia a fines de los años 1980 y principios de los 1990:

– John Jairo Velásquez, “Popeye”: Hombre de confianza de Escobar, fue condenado por el homicidio del aspirante presidencial Luis Carlos Galán en 1989, pero ha reconocido haber ejecutado unos 300 asesinatos y coordinado otros 3.000. En 2005 escribió el libro “El verdadero Pablo. Sangre, traición y muerte” junto con la periodista Astrid Legarda y ha contado mil veces en los medios que debió matar a su novia por orden de Escobar. Tiene 52 años.

– John Jairo Arias, “Pinina”: Coordinó el primer gran golpe del Cártel de Medellín: el asesinato del ministro Rodrigo Lara Bonilla en 1984. Fue enjuiciado por el asesinato de un magistrado de la Corte Suprema y señalado de organizar el atentado a la sede del servicio de inteligencia colombiano DAS en 1989, que dejó 50 muertos. Cayó muerto en un operativo policial en 1990.

– Mario Castaño, “El Chopo”: Jefe militar de Escobar y comandante de sicarios que prestaban servicios al Cártel de Medellín, dirigió una ofensiva terrorista entre fines de 1992 y principios de 1993, que dejó unos 200 muertos en varias ciudades. Fue abatido en 1993 por la Policía.

– Brances Muñoz, “Tyson”: Jefe militar de Escobar. Se le atribuye la muerte de 500 personas, la instalación de varios carros bomba y el asesinato de decenas de policías en Medellín. Murió en 1992 en un operativo policial.

– Dandeny Muñoz, “La Quica”: Hermano de alias Tyson, fue detenido en 1991 en Estados Unidos, donde paga varias cadenas perpetuas por narcotráfico y otros delitos, como su participación en el atentado al avión de Avianca en 1989, que dejó 110 muertos. También se lo acusó de abatir a unos 50 oficiales de la policía.

– Carlos Aguilar, “El Mugre”: Lugarteniente de Escobar, se entregó a la justicia en 1992. Estuvo preso por delitos de narcotráfico -como la compra de un avión para llevar droga a Estados Unidos- así como por concierto para delinquir y enriquecimiento ilícito. Fue liberado en 2001. Popeye declaró recientemente que no se sabe si Aguilar está vivo o muerto.

– Juan Carlos Ospina, “El Enchufe”: Jefe de sicarios del Cártel de Medellín, fue señalado como autor material del asesinato del periodista Jorge Enrique Pulido y también vinculado al secuestro del expresidente Andrés Pastrana, cuando éste era candidato a la alcaldía de Bogotá. Murió en una redada policial en 1993.

– Carlos Alzate, “El Arete”: Jefe militar del Cártel de Medellín, se entregó a las autoridades en 1993. Estuvo preso hasta 2001 tras cumplir parte de una condena de 20 años por los atentados al avión de Avianca que dejó 110 muertos, al diario El Espectador con 30 heridos y al edificio del DAS con 50 muertos, además de otros homicidios. Al salir de prisión sufrió un ataque y, según Popeye, vive ahora en España.

– John Jairo Posada, “El Titi”: Actuó como doble de Escobar, según la Policía, que lo capturó en 1992 acusado de matar a decenas de uniformados. Fue asesinado en prisión en 1997.

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Exhuman restos de exministro de Colombia asesinado por orden de Pablo Escobar

Agencia AFP 15 de abril de 2016 19:12

Los restos del exministro de Justicia de Colombia, Rodrigo Lara Bonilla, asesinado hace casi 32 años por orden del capo de la droga Pablo Escobar, fueron exhumados este viernes 15 de abril para establecer si hubo complicidad de agentes del Estado en el crimen, informaron autoridades.

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